Pipo, que no se te hierva el agua!

Lleno la pava de agua, y prendo la hornalla para ponerla a calentar. Aún entre dormido y casi en penumbras, me apoyo de espalda en la mesada, con los brazos entrecruzados y la cabeza gacha, como si quisiera dormir 5 minutos más. Adentro de la casa todos duermen, y el silencio absoluto es interrumpido exclusivamente por el ruido del gas quemándose bajo la pava. Tendré una hora, o una hora y media, para mí. Cómo disfruto estar solo a la mañana! Sin esperar que me llegue el turno para el…

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