Los círculos rojos de Phelps y otros olímpicos

En el anuncio para una marca deportiva, el nadador Michael Phelps aparece haciendo gestos de dolor cuando se le coloca un vaso en llamas en la piel.

El método, que consiste en aplicar ventosas (vasos de vidrio) calientes sobre la piel para crear succión e introducir calor en el organismo, es un antiguo tratamiento llamado «ventosaterapia«.

Quienes apoyan esta forma de medicina alternativa aseguran que esta promueve la circulación sanguínea para disminuir una serie de trastornos médicos, como la hinchazón y el dolor.

La terapia puede llevarse a cabo de dos formas: la seca, que sólo lleva a cabo succión, y la mojada, que usa una combinación de succión y sangrado controlado.

El método requiere encender un algodón empapado en alcohol e introducirlo en la ventosa. Cuando las llamas se extinguen se coloca el vaso boca abajo sobre la piel del paciente.

Debido a la combustión del oxígeno se crea un vacío dentro de la ventosa que al ser colocada sobre la piel provoca una succión, lo cual conduce al enrojecimiento de la piel por la expansión de los vasos sanguíneos.

Por lo general la ventosa permanece sobre la piel entre 5 y 10 minutos aproximadamente. Hay versiones modernas de la terapia en las que se utiliza una bomba adherida a la ventosa para crear el vacío. Pero Phelps, tal como se muestra en su anuncio, parece estar utilizando la versión antigua, que requiere calor y es más dolorosa.

Tal como afirman los seguidores de la ventosaterapia, la succión eleva la piel del músculo o hueso lo que permite que los vasos sanguíneos se expandan y fluya más sangre hacia la zona afectada. Se cree que este incremento de circulación sanguínea ayuda a aliviar el dolor muscular, reducir la hinchazón y, en general, ayudar a que el cuerpo se recupere rápidamente.

circulos rojos

Anecdótico

Entre la comunidad médica, muchos se muestran escépticos de los supuestos beneficios de la ventosaterapia. Y hasta ahora, los informes sobre su éxito son principalmente anecdóticos.

En 2012, una revisión de estudios publicada en la revista PLoS ONE sugirió que la terapia podría tener más efectos que los de un mero placebo.

El profesor Edzard Ernst, del departamento de medicina complementaria de la Universidad de Exeter, Inglaterra, afirmó que «no es un tratamiento médico comprobado. No hay evidencia de su efectividad. No ha sido sometido a ensayos clínicos».

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