Sofía Ovalles todavía intenta entender la dimensión de lo que consiguió. Pasaron algunos días desde aquella competencia en Santa Fe, pero para la nadadora sanjuanina el recuerdo todavía parece demasiado reciente como para asimilar que ahora es medallista mundial.
El 4 de septiembre, con apenas 14 años, Ovalles se subió al tercer escalón del podio en los 5 kilómetros de la categoría 14-15 años del Mundial Juvenil de Aguas Abiertas. Un resultado que llegó después de meses de preparación, sacrificios y una convicción que apareció incluso antes de tirarse al agua.
“Me siento muy orgullosa de todo lo que he hecho, porque siento que he hecho mucho sacrificio y he tenido su recompensa”, contó Sofía en diálogo con En 4D. La frase resume el camino que la llevó hasta Santa Fe: detrás de esos cinco kilómetros hubo entrenamientos, planificación y la decisión de creer que el objetivo era posible.
Porque la sanjuanina no llegó a la largada pensando únicamente en completar la prueba. Sabía que el desafío era enorme, pero también sentía que estaba preparada para competir adelante.
“Por lo menos queríamos buscar el top 10, porque iba a ser complicado, pero yo largué como confiada de que podía llegar a ser un podio. Eso me motivó a salir más fuerte”, explicó.
La estrategia también tuvo un papel importante. La idea era salir rápido, ubicarse bien desde el comienzo y mantenerse cerca del grupo de punta. Ovalles pudo cumplir con ese planteo y atravesó buena parte de la competencia junto a las principales protagonistas.
“Yo hice toda la carrera, la pensé”, relató. La planificación permitió que la sanjuanina se acomodara en el grupo delantero. Con el paso de los kilómetros, el pelotón se fue reduciendo hasta llegar a una definición cerrada.
A mitad de carrera, eran alrededor de doce nadadoras las que permanecían juntas. Y en los últimos metros, la definición quedó todavía más concentrada: Sofía y otra competidora se despegaron y fueron al sprint.
El resultado fue un bronce mundial, conseguido en una prueba de 5 kilómetros y en un escenario que además tuvo un significado especial para el deporte argentino.
Para Ovalles, sin embargo, la magnitud de lo ocurrido todavía cuesta asimilarla.
“Todavía no caigo de que soy tercera del mundo, porque siento que ha sido como una competencia más”, reconoció. Esa sensación contrasta con la importancia histórica del resultado: el bronce significó la segunda medalla argentina en la historia de los Mundiales de Aguas Abiertas, después de la conseguida por Gabriel Chaillou en 1991.
Además, Sofía se convirtió en la primera mujer argentina en conseguir una medalla mundial en aguas abiertas.
“Entonces, nada, es histórico, es un orgullo”, expresó la joven nadadora al referirse a una marca que trasciende su propia carrera.
Pero quizás lo más significativo es que el podio no apareció de manera inesperada. Era un objetivo que Sofía había comenzado a perseguir desde principios de año y que fue tomando forma a medida que los entrenamientos confirmaban sus posibilidades.
“Uno de los objetivos que buscaba desde principios de año lo pude lograr”, afirmó.
La confianza, en ese sentido, fue una pieza fundamental. Antes de la carrera había ansiedad y ganas de demostrar todo lo que había trabajado. Después de la competencia llegó la tranquilidad de saber que el proceso había dado resultado.
“Sentía que me iba a ir muy bien y lo quería demostrar”, contó. Y agregó una reflexión que refleja la mentalidad con la que afronta su crecimiento deportivo: “Siempre hay que proponérselo, cuando te lo propones todo se puede lograr”.
A eso le sumó algo todavía más importante: la confianza en el trabajo cotidiano. “Yo confié en el proceso, cumplí con los entrenamientos con todo”, sostuvo.
Ese proceso no lo atravesó sola. Después de la medalla llegaron los mensajes, las felicitaciones y una sorpresa preparada por sus compañeros de natación. También estuvo el acompañamiento de su familia, uno de los pilares que Sofía eligió destacar especialmente.
“Mi celular se me explotaba”, contó entre risas al recordar la cantidad de mensajes que recibió. Sus amigos de natación también prepararon una sorpresa que calificó como “muy linda”, mientras que su familia compartió con ella la emoción de un logro que difícilmente olvidarán.
En ese reconocimiento también aparecieron sus padres, sus profesores, sus amigos y quienes acompañan su carrera desde distintos lugares.
“Quiero agradecerle a mis papás que son los que siempre están, mis profesores que son los que están en toda la planificación, mis amigos que son los que siempre me apoyan, los que están en las buenas y en las malas”, expresó.
Ahora, la agenda no se detiene. Aunque el gran objetivo del año ya fue alcanzado, todavía quedan competencias por delante: los Binacionales y el Nacional aparecen como los próximos desafíos de la sanjuanina.
Y después llegará un cambio importante. Este año, Sofía compite en los 5 kilómetros. En 2027 dará el salto a los 7.500 metros, una distancia más exigente que ya empieza a imaginar.
“Es un poco más duro, pero no, me tengo fe”, aseguró.
El bronce de Santa Fe ya forma parte de la historia de las aguas abiertas argentinas. Pero para Sofía Ovalles quizás sea apenas el comienzo de una carrera que todavía tiene muchísimo por recorrer. A los 14 años, aprendió que el sacrificio puede convertirse en recompensa, que la confianza puede empujar una largada y que los grandes objetivos también pueden alcanzarse cuando el proceso se sostiene todos los días.
Ahora tendrá que trasladar esa misma convicción a sus próximos desafíos: los Binacionales, el Nacional y, desde 2027, los 7.500 metros.
Entrevista realizada para el programa En 4D, que se emite por Canal 4.
El video completo se encuentra al final de la nota.