Santiago Reinozo, campeón en Misiones: «Si no fuera por Lautaro Heredia, hace mucho hubiera dejado la lucha»

Hay victorias que se explican por una medalla y otras que encuentran su verdadero significado mucho antes de subir al podio. El título conseguido por Santiago Reinozo en el Nordeste Open de Lucha Olímpica, disputado en Misiones, es una de esas historias en las que el resultado termina siendo apenas una consecuencia de un proceso mucho más profundo.

El representante de Media Agua, departamento Sarmiento, se quedó con el primer puesto en la categoría hasta 65 kilogramos, formando parte de una destacada actuación de la delegación sanjuanina, que regresó con once podios de un certamen que reunió a casi 200 competidores de Argentina y Paraguay.

Sin embargo, cuando habla de su presente deportivo, Reinozo no comienza por la medalla.

«Si no fuera por Lautaro Heredia, creo que hace mucho hubiera dejado la lucha», reconoce con absoluta naturalidad.

La frase resume una historia poco habitual dentro del deporte de alto rendimiento: su mayor inspiración no es una figura internacional ni un campeón consagrado, sino un compañero de apenas 15 años que todos los días lo obliga a superarse.

Un torneo largo, una pelea esperada y un triunfo trabajado

El Nordeste Open fue una competencia extensa. Santiago pasó horas esperando el momento de salir al colchón.

«Ya habían pasado como diez horas desde que había empezado el torneo y todavía no combatía. Cuando me llamaron ya fui en blanco, concentrado solamente en hacer las cosas y terminar», recuerda.

Esa larga espera no jugó en su contra. Frente a un rival de 23 años, logró una actuación que muchos calificaron como una de las mejores del torneo.

«Dicen que fue un combate excelente. Yo veo el video y creo que sí fue bueno, aunque no tanto como dicen todos», comenta entre risas.

La autocrítica aparece una y otra vez durante la entrevista. Incluso después de consagrarse campeón.

«No sentí demasiada emoción cuando gané. Ya eran muchas horas ahí y la verdad es que me quería ir», admite.

Pero detrás de esa sencillez aparece otra satisfacción. Poder compartir una competencia con luchadores de selecciones provinciales argentinas y también con representantes paraguayos terminó siendo una experiencia tan enriquecedora como el propio resultado.

Aprender de los errores para seguir creciendo

Cada torneo deja enseñanzas. Y Santiago tiene muy claro cuál fue el aspecto que decidió mejorar durante los últimos meses.

«Me di cuenta de que tenía muchas dificultades para luchar contra gente más alta que yo.»

Lejos de resignarse, transformó ese problema en un objetivo de entrenamiento. Comenzó a buscar compañeros con mayor estatura, pidió ayuda a su entrenador y adaptó cada práctica para sentirse más cómodo frente a rivales con esas características.

«Cuando volvimos a entrenar empecé a reforzar eso. También se lo comenté a mi entrenador y me ayudó mucho.»

Ese trabajo específico terminó apareciendo en el momento justo durante el torneo de Misiones. No fue casualidad. Fue el resultado de semanas de entrenamiento enfocado en corregir una debilidad.

Un rival que lleva tres años esperando

Mientras celebraba el campeonato también apareció un nuevo desafío. Hace varios años que Santiago coincide en distintos torneos con un competidor, pero nunca pudieron enfrentarse porque siempre estuvieron en categorías diferentes. Después del Nordeste Open hicieron un pacto.

«Le dije que ojalá coincidamos en el próximo Nacional porque hace tres años que nos cruzamos en los torneos y nunca luchamos.»

La idea ya está definida. Ambos competirán en 61 kilogramos durante el Campeonato Argentino previsto para fines de noviembre o comienzos de diciembre. Para eso deberá realizar una preparación distinta.

«Mi meta ahora es bajar bien de peso, llegar fuerte y darlo todo.»

No quiere llegar simplemente dentro del límite de la categoría.

Quiere hacerlo sin perder rendimiento.

El campamento que cambió todo

Hace apenas un par de años la historia pudo haber sido muy distinta.

Santiago practicaba otras disciplinas de combate cuando apareció una oportunidad inesperada.

En julio de 2024, un campamento encabezado por Eric León, entrenador de la selección argentina U15, marcó un antes y un después.

«Me gustó muchísimo cómo enseñaba. Ahí dije que le iba a dar una oportunidad a la lucha.»

Un mes más tarde llegó su primer torneo.

Y también su primera victoria.

Aquella alegría modificó por completo su mirada sobre este deporte.

«Yo pensaba que la lucha era solamente fuerza. Cuando empecé a entender las técnicas y pude aplicarlas, me terminó gustando muchísimo más.»

Ese descubrimiento fue el punto de partida del crecimiento que hoy lo encuentra peleando por títulos nacionales.

El referente que nadie imaginaba

La historia toma un giro inesperado cuando aparece el nombre de Lautaro Heredia.

Es compañero de entrenamiento.

Es más joven.

Y también uno de los medallistas sanjuaninos que brilló en Misiones.

Pero, sobre todo, es la persona que mantiene viva la motivación de Santiago.

«Siempre quería ganarle. Perdía una y otra vez, pero eso hacía que quisiera seguir entrenando.»

Con el paso del tiempo esa competencia interna se transformó en admiración.

Hoy disfruta tanto de sus propios combates como de observar el crecimiento del joven luchador.

«Me encanta verlo competir. Hace cosas que a mí ni se me ocurrirían. Verlo crecer también me hace querer mejorar.»

En un ambiente donde muchas veces predominan los egos, Santiago encuentra inspiración en el progreso de otro.

Y no tiene problemas en reconocerlo.

«Gracias a él he podido avanzar mucho.»

La lucha olímpica también crece en San Juan

El título de Reinozo formó parte de una actuación colectiva sobresaliente.

La delegación sanjuanina consiguió once podios en el Nordeste Open gracias al trabajo que vienen desarrollando distintas instituciones de la provincia y al acompañamiento de la Secretaría de Deporte, que impulsa desde 2024 un programa destinado al crecimiento de la lucha olímpica.

En el caso de Santiago, además, existe un fuerte reconocimiento hacia la labor que se realiza en Media Agua.

«Todo es gracias al profesor Marcelino. Como no tenemos todos los elementos, se las ingenia para entrenarnos igual y hacer crecer este deporte.»

Desde una localidad donde predominan disciplinas tradicionales como el fútbol, el ciclismo o el hockey, la lucha olímpica empieza a abrirse camino gracias al esfuerzo de entrenadores y deportistas que sostienen el proyecto con trabajo cotidiano.

Ahora, con el oro conseguido en Misiones, Santiago ya dejó atrás una meta. La próxima ya tiene fecha aproximada y también un nombre propio.

Después de tres años cruzándose en distintos torneos, espera que finalmente llegue ese combate que todavía quedó pendiente.

Porque para él, cada desafío representa una nueva oportunidad para seguir creciendo.

Entrevista realizada para el programa En 4D, que se emite por Canal 4.

El video completo se encuentra al final de la nota.

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