El silbatazo final desató el festejo, pero para Paloma Rojas el recuerdo más fuerte no está relacionado con una atajada ni con una jugada puntual. Lo primero que se le viene a la mente es la imagen de sus compañeras celebrando junto a sus familias después de conquistar el Campeonato Argentino Juvenil Femenino de Hockey sobre Patines.
“Uno de los primeros recuerdos fue verlas a las chicas cuando sonó el silbato, todas contentas por haber ganado”, recordó la arquera de Centro Valenciano, que se consagró campeona nacional en Gualeguaychú tras vencer 3 a 1 a IMPSA de Mendoza en la final.
El conjunto sanjuanino volvió a demostrar la jerarquía histórica de la provincia en una disciplina donde San Juan suele marcar el ritmo a nivel nacional. Sin embargo, detrás de la conquista hubo mucho más que un resultado. Hubo entrenamientos extra, sacrificio, largas jornadas entre la escuela y el deporte, y una mentalidad que explica buena parte del presente de la joven arquera.
Para Rojas, la copa representa mucho más que un trofeo. La asocia directamente con todo el esfuerzo realizado durante la preparación del torneo.
“La veo con un significado de esfuerzo y de concentración en todos los partidos”, explicó. Y no es una frase hecha. Durante todo el campeonato solamente recibió un gol. Fue justamente en la final.
El momento que puso a prueba su fortaleza
Hasta ese instante, el torneo de Paloma había sido prácticamente perfecto. Su objetivo personal era terminar la competencia sin recibir goles, pero el desafío apareció en el partido más importante.
IMPSA logró empatar el encuentro 1 a 1 y la ilusión del arco invicto se terminó. Sin embargo, la reacción de la arquera fue inmediata.
“Me hicieron el gol y me levanté y dije: listo, el último”, contó.
Lejos de derrumbarse, encontró respaldo en el grupo. Ninguna de sus compañeras perdió la calma y todas mantuvieron la convicción de que todavía quedaba mucho partido por delante.
“Dijimos bueno, a seguir. El partido sigue. Quedaba un montón de tiempo y sabíamos que lo podíamos volver a ganar”, recordó.
Esa fortaleza mental terminó siendo clave para que Valenciano recuperara el control del encuentro y construyera una victoria que le permitió quedarse con la Copa de Oro.
Una atajada que pudo cambiar la historia
Entre tantos recuerdos del campeonato, hay una acción que permanece grabada en la memoria de la arquera.
Fue en la final y ocurrió en uno de los momentos más delicados del partido. Una bocha desviada cambió repentinamente de dirección y parecía destinada a convertirse en el segundo gol de IMPSA.
Pero apareció el reflejo.
“Me la desviaron y yo tenía el brazo ahí y lo moví rápido. Iba a ser el segundo gol, entonces gracias a Dios que lo atajé”, relató.
Esa intervención terminó siendo una de las acciones decisivas de la final. Hoy, incluso, forma parte de las marcas que exhibe con orgullo en su equipamiento.
El casco que recibió como recuerdo del campeonato tiene algunas roturas y su careta acumula golpes. Para ella son señales del camino recorrido.
El deporte que la hizo más disciplinada
A los 15 años, Paloma combina las exigencias del alto rendimiento con una rutina escolar de doble turno. Muchas veces entrena hasta cerca de la medianoche y al día siguiente debe levantarse temprano para asistir al colegio.
Aun así, nunca se plantea abandonar.
“Llego toda la semana esperando el día del partido”, confesó.
La pasión por el hockey sobre patines es el motor que la impulsa a sostener el esfuerzo diario. Pero además reconoce que el deporte la ayudó a desarrollar hábitos que hoy considera fundamentales.
“Yo creo que me ayudó mucho en la disciplina, en ir a todos los entrenamientos. Soy una persona que casi nunca falta”, explicó.
Su búsqueda de crecimiento no termina en las prácticas habituales. También participa en clínicas, trabajos específicos, gimnasio y entrenamientos complementarios para intentar dar ese paso extra que considera necesario para destacarse.
“Hay jugadoras que hacen lo mismo y vos siempre para estar mejor tenés que hacer algo más”, aseguró.
El sueño que ya tiene nombre
Más allá del título argentino, la gran meta de Paloma está puesta en otro lugar.
La arquera ya tuvo experiencias en procesos de preselección nacional. Incluso participó en convocatorias donde compartió entrenamientos con jugadoras varios años mayores que ella.
“Yo era la única arquera con 14 años y me cruzaba con chicas de 18 o 19”, recordó.
Aquella experiencia le permitió entender el nivel de exigencia necesario para llegar a vestir la camiseta celeste y blanca. Aunque todavía no logró quedar en una lista definitiva, mantiene intacta la ilusión.
“No quedé, pero sé que el año que viene a lo mejor ya me tienen en vista para otra preselección”, afirmó.
Mientras tanto, disfruta del presente junto a un grupo que construyó una fuerte unión durante toda la preparación del Argentino. Entrenamientos extra, convivencia y objetivos compartidos fueron parte de una campaña que terminó de la mejor manera.
Con apenas 15 años, Paloma Rojas ya sabe lo que significa ser campeona argentina. Pero también aprendió que cada logro es apenas un escalón más. Porque después de levantar la copa con Centro Valenciano, su mirada ya apunta hacia un nuevo desafío: acercarse cada vez más al sueño de representar a la Selección Argentina.
Entrevista realizada para el programa En 4D, que se emite por Canal 4.
El video completo se encuentra al final de la nota.