La victoria en la clasificación general de los 10K San Juan dejó una imagen clara: Marcos Arce sigue siendo una de las grandes referencias del atletismo provincial. Con un tiempo de 32 minutos y 12 segundos, se quedó con la primera edición de una competencia que busca consolidarse dentro del calendario deportivo sanjuanino. Sin embargo, detrás del resultado aparece una historia mucho más profunda que un triunfo dominical.
Porque para Arce, el running ya no es simplemente una actividad deportiva.
«Yo soy una persona que no se dedica a esto, no vive de esto, pero vivo por esto», resume con una frase que explica buena parte de su presente.
La carrera tuvo características particulares. El circuito urbano obligó a los atletas a mantener la concentración durante todo el recorrido. Sectores técnicos transformaron una distancia aparentemente accesible en un desafío exigente desde el primer metro.
«Es un circuito muy lindo, pero a la vez muy técnico y cerrado. Tenía muchas curvas y contracurvas, entonces eso hace que tengas que ir muy concentrado», explicó tras cruzar la meta.
El triunfo tuvo un valor especial por tratarse de la primera edición de la competencia y por el nivel de corredores presentes. San Juan cuenta con una tradición importante en el atletismo y Arce sabe que cada victoria tiene un significado adicional cuando la disputa es entre atletas que se conocen y compiten durante todo el año.
«Nuestra provincia se caracteriza porque tiene muy buenos atletas y estar ahí, ganar y quedarme con la general de la carrera son sensaciones muy lindas», destacó.
Aunque para muchos corredores de fondo los 10 kilómetros pueden parecer una distancia sencilla, Arce sostiene exactamente lo contrario. Acostumbrado a preparar competencias más largas, considera que el 10K es uno de los esfuerzos más incómodos que le toca afrontar.
«Mientras más corta la carrera es mucho más exigente. Tenés que ir a un ritmo constante de aceleración, no podés parar un minuto. Particularmente a mí los 10 kilómetros es la distancia que más me cuesta», reconoció.
Esa capacidad para convivir con la incomodidad forma parte de una mentalidad competitiva que lo acompaña desde hace años. Incluso después de una victoria importante, el foco rápidamente se traslada hacia el próximo desafío.
«Siempre uno no se conforma con los pequeños logros que cosecha, entonces quiere ir por más», aseguró.
Y ese «más» tiene nombre propio: el Maratón de San Juan.
La prueba de los 42 kilómetros será el gran objetivo de su temporada. Luego de evaluar otras posibilidades, incluso la participación en carreras fuera de la provincia, tomó la decisión de apostar por una competencia que considera especial por su recorrido y por el significado que tendrá su décima edición.
«Este año me decidí por el Maratón de San Juan, ya que es una ocasión especial», explicó.
La carrera unirá algunos de los paisajes más representativos de la provincia, desde el dique Punta Negra hasta el Teatro del Bicentenario, y Arce quiere ser protagonista.
Su vínculo con esa competencia no es nuevo. En 2021 logró el segundo puesto de la clasificación general y desde entonces no volvió a disputar la distancia completa dentro de San Juan. Ahora siente que llegó el momento de regresar.
«Terminé segundo en la general y de ahí no corrí más la distancia del maratón acá en San Juan. Lo vengo preparando y hace muchos años que me ronda en la cabeza poder correrlo y hacer una buena carrera», contó.
La ilusión va más allá de participar.
El año pasado registró una marca de 2 horas y 31 minutos en el Maratón de Buenos Aires y la intención es mejorar ese rendimiento. Pero también existe un sueño que aparece cada vez que piensa en octubre.
«La idea es mejorar esa marca y por qué no buscar quedarme con la carrera, que ese sería un sueño», confesó.
Detrás de cada entrenamiento aparece una realidad compartida por gran parte del atletismo amateur argentino. Arce debe compatibilizar su preparación con las obligaciones laborales, la vida familiar y los costos que implica sostener una temporada competitiva.
Por eso valora especialmente cada logro.
«La disciplina es muy difícil de conseguirla, cuesta mucho. Uno trata de hacer el triple esfuerzo que quizás el atleta que vive de esto», afirmó.
También entiende que el crecimiento del deporte requiere mayores oportunidades para quienes comienzan a recorrer el mismo camino. Considera importante ampliar los apoyos y generar más herramientas para que las nuevas generaciones puedan desarrollarse.
Sin embargo, cuando mira hacia atrás, reconoce que las medallas y los resultados no son lo único que deja el atletismo.
Las amistades, las experiencias compartidas y los vínculos construidos durante años ocupan un lugar tan importante como cualquier clasificación.
Esa mirada ayuda a entender por qué sigue entrenando cada día con la misma motivación.
Ganó los 10K San Juan, sumó otro triunfo a su trayectoria y ratificó su vigencia entre los mejores corredores de la provincia. Pero la verdadera meta todavía está por delante. En los próximos meses continuará preparando el desafío que lo moviliza desde hace años: volver a correr el Maratón de San Juan y pelear por una victoria que, según él mismo reconoce, sería la realización de un sueño.
Entrevista realizada para el programa En 4D, que se emite por Canal 4.