Matías Castro y el deseo de jugar «hasta que den las piernas»

El Club Deportivo Tierra Adentro es la pasión de los Castro. Con 35 años, Matías forma parte de la tercera generación familiar en jugar para el equipo de 9 de Julio que actualmente milita en la B. Lo hizo su abuelo, luego su papá y sueña que en algún momento sus hijos también puedan ponerse la camiseta del conjunto de sus amores. «Es el club de mi barrio, el club que amo, mi club», contó a La Excusa Deportiva.

Matías Castro debutó en la primera del Rojo siendo muy pibe. «Tenía 17 años. Recuerdo que el DT era el Indio Figueroa. Jugamos contra Villa Don Arturo. Creo que salimos 1 a 1, yo estaba muy nervioso», confesó. Además, tuvo la fortuna de poder ganar varios títulos. «Salimos campeones varias veces en la Liga de Santa Lucía, pero en la liga caucetera estamos en la B. Sería muy lindo salir campeones y ascender a la A», manifestó.

Y como buen goleador que es, al momento de elegir el tanto más importante de su carrera se queda con todos los que le hizo a Alto de Sierra, el rival de toda la vida.

El delantero además jugó en Sport Argentino de Albardón, donde salió campeón de la Copa de Campeones 2012. «Por mi trabajo no me daba el tiempo para ir a entrenar, pero Omar Figueroa me buscó para ir a jugar al club. Se tomaba el trabajo de venir a buscarme a mi domicilio y traerme de vuelta, por eso pude ir», contó. Y la recompensa llegó de inmediato con ese título tan deseado. «Fue unas de mis experiencias más lindas que me dio el fútbol, le ganamos la final a San Martín de Rodeo», añadió.

«Lo mejor que me dio este deporte es que te reconozcan por todos lados, que haya gente que te salude como si te conocieran de toda vida. También los buenos momentos que paso con los muchachos del club. Y lo peor, para mí, son las lesiones y no poder jugar», dijo.

Matías Castro sabe que está quemando sus últimos cartuchos en el fútbol, pero por ahora no ve cerca el final de su carrera. «Quiero seguir jugando hasta que me den las piernas», contó.

Y espera que en algún momento sus hijos puedan sumarse a la institución que tanto adoran. «Tengo dos varones de 12 y 13 años que salieron igual que yo, les gusta mucho jugar al fútbol. Nuestra pasión es Tierra Adentro, pero el club no está jugando con las divisiones inferiores, así que empezaron jugando en el club Libertad Juvenil y ahora están jugando para El Rojo Fiorito», concluyó.

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