Hay títulos que se explican con una medalla y un puntaje. Y hay otros que necesitan mirar un poco más allá del podio. El campeonato argentino conseguido por Mario Riveros en Chivilcoy pertenece a ese segundo grupo: fue el resultado de un año de entrenamiento, pero también de una decisión personal de seguir encontrando tiempo para una disciplina que lo acompaña desde hace años.
En el 84° Campeonato Nacional de Armas de Aire 2026, disputado en el Club Argentino de Chivilcoy entre el 14 y el 16 de agosto, el representante del Tiro Federal de San Juan consiguió 595 puntos en rifle de aire 10 metros y terminó primero en la categoría Veteranos, para quedarse con el título nacional.
Riveros sabía que podía estar cerca de los primeros lugares. Había entrenado para eso. Pero una competencia nacional siempre guarda un margen de incertidumbre.
“Para mí significa un reto y una meta cumplida. Vengo entrenando este año para cumplir estos objetivos de poder estar a un nivel competitivo nacional”, contó el tirador. Su objetivo tenía un límite claro: no se trataba de perseguir cualquier resultado, sino de sostener la competencia dentro de una vida que hoy también está atravesada por otras responsabilidades.
“No apunto a lo internacional porque exige mucho más tiempo, más entrenamiento”, explicó. La frase expone una elección tan importante como el propio campeonato. Entre la familia, el trabajo y el deporte, Riveros encontró una manera posible de continuar compitiendo.
Por eso el resultado en Chivilcoy tuvo un sabor especial. El campeón no llegó al torneo con la certeza de una consagración. Llegó con la expectativa de comprobar hasta dónde podía llegar su preparación.
“Tenía un indicio de poder estar en esa ubicación, pero siempre los temores existen”, reconoció. Cuando finalmente apareció en el podio, la sensación fue una mezcla de sorpresa y satisfacción: “Fue algo gratificante, sorpresivo y de buen gusto”.
Y hubo otro detalle que completó la escena. Las felicitaciones de sus compañeros y rivales transformaron el logro individual en una celebración compartida.
“Estar ahí en el podio y recibir las felicitaciones de todo el grupo de tiradores es algo loable para cualquiera”, expresó Riveros.
Un campeón que también piensa en los que vienen
El título nacional podría haber sido el punto final de la historia. Para Riveros, en cambio, es apenas una parte de lo que significa hoy estar vinculado al tiro deportivo.
Su experiencia también se está convirtiendo en una herramienta para acompañar a quienes recién comienzan. En San Juan trabaja con jóvenes tiradores y busca generar condiciones para que puedan desarrollarse en una disciplina que, según reconoce, no tiene la misma exposición que otros deportes.
“Estoy formando chicos”, señaló. Entre ellos mencionó a Ignacio Lara, vinculado a la modalidad de pistola. Aunque Riveros es especialista en carabina, su rol excede la técnica específica de una disciplina.
Para acompañar ese proceso, incluso incorporó equipamiento destinado al entrenamiento. “He adquirido algunos elementos que son de mejor nivel competitivo, que son blancos electrónicos, un sistema SCATT para entrenamiento en seco, que también sirve bastante para la ayuda a ellos”, explicó.
El gesto muestra una faceta diferente del campeón nacional. La competencia individual convive con una preocupación por construir continuidad. Riveros quiere que haya más tiradores y que la experiencia acumulada no termine solamente en sus propios resultados.
“Siempre estoy abocado y siempre me doy tiempo para ellos para que continúen con esta modalidad que es tan linda, tan apasionante”, sostuvo.
Un deporte de técnica, cabeza y búsqueda permanente
¿Qué encuentra Riveros en el tiro después de tantos años? La respuesta aparece lejos de la espectacularidad de otras disciplinas. Está en la concentración, en la precisión y en una búsqueda que nunca parece terminar.
“Lo que tiene es algo atrapante en el tema de mucha técnica, mucha concentración y estudio”, describió.
En el tiro deportivo, la mejora no depende únicamente de repetir disparos. También implica analizar, estudiar y observar. Riveros habla de libros, documentos y de otros tiradores como fuentes permanentes de aprendizaje.
“Esto te lleva siempre a estar buscando la mejora”, afirmó.
El puntaje funciona entonces como una frontera que se puede mover. Una marca que ayer parecía suficiente puede convertirse mañana en un nuevo objetivo.
“Siempre buscando mejores puntajes día a día o competencia a competencia nos va ayudando a mejorar la técnica, que es muy técnica y muy de cabeza, de concentrarse”, explicó.
Esa búsqueda también ayuda a entender por qué, a pesar de sus responsabilidades familiares y laborales, continúa reservando un espacio para competir.
La carabina que lo llevó más lejos
El rifle de aire de 10 metros que le dio el título en Chivilcoy no es, sin embargo, la disciplina que define toda su trayectoria.
Riveros es principalmente tirador de carabina .22 a 50 metros en tres posiciones, una modalidad que practica con mayor frecuencia y en la que construyó buena parte de su experiencia.
La competencia de aire comprimido apareció como una disciplina complementaria. Las similitudes técnicas le permitieron incorporarla a su preparación, aunque con algunas diferencias importantes.
“La carabina neumática la adapté porque soy tirador de carabina 22 a 50 metros en tres posiciones”, explicó.
Su recorrido incluso lo llevó fuera del país. Riveros compitió en Perú en un campeonato sudamericano y formó parte del equipo nacional que consiguió el subcampeonato sudamericano.
En la carabina .22, la competencia se desarrolla a 50 metros y contempla tres posiciones: rodilla, tendido y de pie. El rifle de aire, en cambio, plantea una exigencia diferente en los 10 metros, con un componente técnico particularmente marcado.
El campeonato conseguido en Chivilcoy demuestra que esa experiencia acumulada también puede trasladarse a nuevos desafíos.
Abrir la puerta de un deporte poco conocido
El logro nacional también sirve para poner el foco sobre una disciplina que Riveros considera apasionante, pero que todavía necesita mayor difusión.
El Tiro Federal de San Juan mantiene abiertas sus puertas para quienes quieran conocer las diferentes modalidades. La institución cuenta con horarios de práctica durante los fines de semana y ofrece distintas alternativas dentro del tiro deportivo.
Riveros sabe que el primer paso muchas veces es simplemente acercarse y descubrir de qué se trata.
“Solamente invitar a todos los que tengan necesidad de conocer estas disciplinas deportivas”, dijo.
En Chivilcoy, el representante sanjuanino llegó a lo más alto del podio y Lara Méndez también logró destacarse entre las mejores del país, al finalizar séptima en pistola neumática 10 metros con 520 puntos. Elías Tello obtuvo también el séptimo lugar nacional con 362 puntos, mientras que Cristina Gómez consiguió un meritorio sexto puesto en su debut nacional, con 347 puntos.
La delegación local fue parte de un campeonato que además era clave para el Ranking Nacional Federativo, ya que los tiradores debían cumplir con al menos tres fechas del circuito y participar en este certamen de cierre para integrar la clasificación oficial.
Para Riveros, sin embargo, la historia no termina con esos 595 puntos.
El campeonato nacional es la recompensa visible de un proceso mucho más silencioso: entrenar mientras se trabaja, cuidar el tiempo familiar, competir cuando es posible y, al mismo tiempo, ayudar a que otros puedan empezar. El título en Chivilcoy confirma que todavía hay objetivos por alcanzar, pero también que su legado puede medirse en algo más que medallas.
Ahora, el desafío inmediato será sostener esa competitividad y continuar acompañando el crecimiento de los nuevos tiradores del Tiro Federal de San Juan, mientras la institución busca ampliar su base con escuelas de iniciación para chicos de 8 a 15 años.
Entrevista realizada para el programa En 4D, que se emite por Canal 4.
El video completo se encuentra al final de la nota.