A veces el resultado cuenta apenas una parte de la historia. El triunfo de Lino Ramón Sisterna en Termas de Río Hondo podría resumirse en dos datos: 71 años, más de dos años sin competir y una victoria en la Clase T1.1 y en la general de autos del CANAV Rally Raid. Pero detrás de ese resultado hay algo mucho más profundo: el regreso de un hombre que nunca dejó de sentirse piloto.
Entre el 7 y el 9 de agosto, el sanjuanino volvió a ponerse al volante de un Buggy Fast&Speed, con el correntino Lucas Inocente como navegante, y completó los más de 500 kilómetros de competencia en dos etapas con un tiempo total de 6h04m29s. La diferencia sobre sus perseguidores superó los 31 minutos.
Para Sisterna, sin embargo, la verdadera victoria empezó bastante antes de cruzar la meta.
“Después de dos años sin correr, estar inactivo, la verdad me ha rejuvenecido, me ha quitado diez años de encima”, contó después de la competencia. Y la frase explica mejor que cualquier estadística lo que significó regresar. No se trataba solamente de volver a competir: era comprobar qué quedaba de aquel piloto que lleva más de cuatro décadas vinculado al automovilismo.
La pausa no había sido provocada por una pérdida de pasión. Todo lo contrario. Durante ese tiempo, sus hijos Lino y Lisandro continuaron ligados a la actividad, mientras el propio Sisterna siguió trabajando sobre los autos y acompañando de cerca a la familia. La decisión de correrse momentáneamente del protagonismo también tuvo que ver con eso.
“Por ahí darle el paso a ellos para que también estén en la actividad, que en realidad a ellos también les gusta mucho y a mí también realmente me gusta y siento que ellos corran”, explicó.
Pero hay algo difícil de apagar cuando forma parte de la identidad de una persona. Y Sisterna lo dejó claro: después de 41 o 42 años corriendo, las ganas seguían intactas. El problema, muchas veces, era otro.
“La parte económica es fundamental en esto, entonces por ahí no se dan las condiciones y uno tiene que dar un paso al costado”, reconoció.
La oportunidad apareció en Termas de Río Hondo. El auto ya venía siendo utilizado por la familia y Sisterna conocía cada detalle del vehículo porque, además de conducir, es uno de los hombres que trabaja en su preparación.
“El que trabaja en el auto, el que arma el auto y el que le pone toda la fuerza que hay que ponerle soy yo y Lisandro”, explicó.
Así, la decisión terminó siendo casi natural. La carrera estaba relativamente cerca, las condiciones eran posibles y había una razón sencilla para volver: darse el gusto.
“Ya que trabajo tanto, me tengo que dar un gusto de vez en cuando”, dijo con una sonrisa. Un mes y medio antes de la competencia, la decisión ya estaba tomada: el piloto iba a volver a subirse.
Quedaba resolver otro detalle importante: quién ocuparía el asiento derecho.
Sus hijos tenían compromisos. Lisandro estaba trabajando con un equipo paraguayo y Federico tampoco podía asumir la navegación. Juan Pablo no estaba disponible y Lino, directamente, no es navegante. La solución apareció en el círculo de amistades que Sisterna construyó durante décadas de carrera: Lucas Inocente, correntino, piloto y ex-Dakar, aceptó acompañarlo.
“Nos llevamos muy bien, más que nada excelente persona, así que salió todo redondito”, contó el sanjuanino.
Y las cosas efectivamente salieron redondas.
El desafío no era menor. Después de más de dos años sin competir, había que comprobar cómo respondía el cuerpo, pero también cómo funcionaba el auto cuando la exigencia dejara de ser la de un entrenamiento y volviera a ser la de una carrera.
A los 71 años, Sisterna no quiso esconder esa dificultad. La asumió como parte del desafío.
“Justamente por la edad, hay que estar bien, por eso me preparo, no dejo de entrenarme”, explicó. Su preparación incluye bicicleta dos o tres veces por semana y un grupo de amigos con el que mantiene esa rutina.
La prueba definitiva llegó en la tierra.
En algunos sectores, el Buggy Fast&Speed alcanzó velocidades cercanas a los 180 kilómetros por hora. Y allí apareció una de las respuestas que el piloto buscaba cuando decidió volver: no sintió miedo.
“Yo me sentí muy cómodo, muy, muy cómodo en el auto”, relató.
Y agregó una reflexión que excede la carrera: “El hecho de no tener temores ni nada por el estilo, sentirse cómodo dentro del auto, creo que lo más importante de todo es sentirse cómodo dentro del auto”.
El resultado terminó acompañando esas sensaciones. Sisterna y Inocente se quedaron con la Clase T1.1 y la clasificación general de autos, mientras en el podio general también apareció el chaqueño Carlos Verza con su Mitsubishi.
Pero para el sanjuanino, la clasificación parece ser apenas una consecuencia de algo más importante. Volver a correr le confirmó que todavía tiene ganas, preparación y, sobre todo, el deseo de seguir poniéndose a prueba.
Y no parece dispuesto a quedarse solamente con el recuerdo de Termas.
Después de la carrera, ya hablaba de la próxima: el SARR Series en San Juan, una competencia de cinco días que representa un desafío considerable por duración, exigencia y presupuesto.
Cuando le preguntaron quién iba a subirse al auto, respondió sin demasiadas vueltas:
“El que se va a subir es el viejito”.
La frase, dicha entre risas, tiene detrás una condición muy concreta: conseguir el apoyo económico necesario y contar con el permiso de su esposa. “Si Dios quiere, la plata me alcanza y mi señora me deja”, bromeó.
Después volvió a ponerse serio: “Si conseguimos el apoyo, porque es una carrera muy difícil, muy larga, cinco días de carrera, vamos a estar presentes y voy a ser yo”.
Ahí aparece nuevamente la esencia de esta historia. El hombre que fue pionero del rally sanjuanino y primer piloto de la provincia en competir en el Rally Dakar no está buscando demostrar que el tiempo no pasó. Sabe perfectamente que pasó. Lo que quiere demostrar es que todavía hay caminos que vale la pena recorrer.
A los 71 años, después de dos años sin competir, volvió. Y ganó. Pero quizás lo más significativo haya ocurrido dentro del habitáculo: volvió a sentirse cómodo, volvió a entusiasmarse y volvió a tener ganas de acelerar.
Ahora el desafío tiene fecha y escenario posible: cinco días de Rally Raid en San Juan. Si consigue el apoyo necesario, el “viejito” volverá a subirse al auto.
Entrevista realizada para el programa En 4D, que se emite por Canal 4.
El video completo se encuentra al final de la nota.