Milagros Domínguez, campeona con Argentina y futuro en Brasil: “Querés llorar, pero al mismo tiempo tenés que jugar fría”

Cuando nombraron a Milagros Domínguez en la cancha, el corazón empezó a latir distinto.

No fue un partido más. Tampoco un torneo cualquiera. En el CeNARD, rodeada de seleccionadas, rivales internacionales y la camiseta argentina sobre el pecho, la sanjuanina vivió uno de los momentos más importantes de su carrera deportiva.

Y mientras intentaba mantener la concentración para competir, las emociones le explotaban por dentro.

“Querés llorar, pero al mismo tiempo querés estar lo más fría posible para poder jugar bien”, contó después de conquistar la Copa Tango de Goalball con Argentina A.

El torneo internacional, organizado por la Federación Argentina de Deportes para Ciegos (FADeC), reunió equipos de Argentina, Canadá y Perú y sirvió como preparación para el próximo Mundial que se disputará en China.

Allí, Milagros formó parte de “Las Topas”, el seleccionado argentino que terminó quedándose con el título tras vencer en la final a Argentina B por 9-2.

Pero más allá del resultado, para ella el torneo representó otra cosa: el inicio concreto de un sueño.

“Fue una linda experiencia para debutar con la Selección Argentina a nivel internacional”, explicó.

La competencia también le permitió atravesar situaciones nuevas dentro del juego. Adaptarse a otro cuerpo técnico, convivir con nuevas compañeras y entender otras formas de interpretar el goalball.

“Aprender a adaptar las ideas que quiere otro cuerpo técnico fue muy importante”, señaló.

Y aunque reconoce que aparecieron dificultades durante el torneo, eligió quedarse con todo lo vivido dentro y fuera de la cancha.

“Yo la pasé increíble, me reí muchísimo y disfruté muchísimo los minutos que estuve en cancha”, aseguró.

El relato de Milagros tiene algo muy marcado: detrás de cada logro aparece el peso del recorrido previo. Los años de esfuerzo, las dudas y las personas que estuvieron sosteniendo el proceso cuando todavía no había medallas ni títulos.

Por eso, cuando le tocó ingresar y escuchar su nombre representando a Argentina, sintió que todo volvía de golpe.

“Se te vienen a la cabeza las veces que pensaste que no valía la pena y toda la gente que estuvo siempre al lado bancándote”, expresó.

La experiencia además tuvo un componente todavía más especial para San Juan. Mientras ella competía con la selección femenina, Lautaro Fernández representaba al país en la rama masculina y terminaba consiguiendo el tercer puesto con Argentina B.

Para ambos, compartir el torneo fue algo difícil de imaginar tiempo atrás.

“Entrenamos juntos muchísimas horas y hasta entrenamos solos a veces. Poder cumplir nuestros sueños al mismo tiempo fue algo súper increíble”, contó Milagros.

Dentro de la cancha, Argentina construyó el título desde una identidad muy clara.

“La base principal fue la defensa”, explicó sobre el funcionamiento del equipo. La estrategia era resistir, mantenerse firmes y confiar en que los goles iban a llegar.

Y llegaron.

Las Topas dominaron el certamen y terminaron levantando el trofeo en un torneo de gran exigencia internacional.

Pero para Milagros, esto recién empieza.

Lejos de relajarse después del título, la sanjuanina ya piensa en todo lo que viene. A nivel provincial continuará compitiendo con el equipo femenino local, mientras que en el plano internacional aparecen desafíos todavía mayores.

“Ahora en mayo voy a disputar la Copa Sur en Brasil y también el Regional Sur”, adelantó.

Incluso, reveló que está cerca de concretar una nueva experiencia fuera del país.

“Fui invitada a un equipo de Chile y estamos cerrando tratos para competir allá”, contó.

El crecimiento deportivo también implica nuevos desafíos competitivos. Brasil, por ejemplo, representa una de las plazas más fuertes del continente en goalball.

“La liga brasileña es más fuerte y tiene jugadoras de muchísimo nivel”, reconoció.

Sin embargo, lejos de intimidarse, Milagros lo toma como una oportunidad para crecer y sumar experiencia.

Y fiel a su personalidad competitiva, también dejó espacio para hablar del folklore interno del deporte. Porque aunque el goalball tenga otras dinámicas, la intensidad emocional aparece igual.

“Mientras más picante se pone, más me gusta jugar”, admitió entre risas.

Al final de la entrevista, volvió a lo esencial: la gente que la acompaña todos los días.

Nombró a su entrenadora Valeria Tello, a Lautaro Fernández, a sus compañeros de entrenamiento y a su familia.

“A veces no entienden el amor que tengo por esto, pero siempre están”, dijo.

Y quizás ahí esté una de las claves más fuertes de esta historia.

Porque antes de la medalla, del título y del himno, hubo muchas horas invisibles de trabajo, esfuerzo y convicción.

Hoy Milagros Domínguez aparece en el podio internacional con Argentina. Pero detrás de ese momento también está todo lo que resistió para llegar hasta ahí.

Entrevista realizada para el programa En 4D:

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