Hernán Zuliani y un grito cargado de emoción: “Se me vino todo junto en el festejo”

El grito fue más que un gol: fue una descarga emocional contenida durante semanas. En un estadio que empujó desde el inicio, Hernán Zuliani encontró la pelota y también un momento personal que necesitaba.
Se me vino todo junto en el festejo… muchas emociones, muchas sensaciones”, describió sobre ese instante que terminó en abrazo colectivo.

La victoria por 1-0 ante Quilmes no solo sumó tres puntos: rompió una racha incómoda de local y le devolvió confianza a un equipo que lo venía buscando.
Era algo que necesitábamos todos, ganar en casa”, afirmó el defensor, que también valoró la conexión con la tribuna:
La gente se sintió identificada porque lo salimos a buscar desde el primer minuto”.

La jugada del gol fue intuición y decisión en estado puro. Un centro pasado, un rebote que quedó vivo y la determinación de no dudar.
La venía midiendo… no quería controlarla, quería pegarle de primera y esperé hasta el último segundo para acomodarla bien”, explicó.
El remate fue seco, directo y con destino claro: la red y el desahogo.

En ese segundo exacto, la cabeza se le llenó de imágenes.
Lo primero que pensé fue en mi familia… estaban ahí en la tribuna. También en mi novia que no pudo estar”, contó.
El festejo, además, tuvo dedicatoria especial, con un gesto que luego derivó en cargadas dentro del vestuario. El fútbol también se vive en esos códigos íntimos.

El dato marca un punto de inflexión: es su segundo gol como profesional y ambos con la camiseta de San Martín.
Para mí es muy especial, me da mucha confianza… es algo que venía buscando”, reconoció.
Defensor con vocación ofensiva, Zuliani empieza a sumar una variante clave en un equipo que necesita gol desde distintos sectores.

Su historia dentro del club también tiene un matiz particular. Formado en Sportivo Desamparados, su llegada al Verdinegro generaba dudas externas, pero la respuesta fue inmediata.
Era uno de mis miedos… pero me encontré con un apoyo muy grande de la gente”, destacó.
Ese respaldo terminó siendo determinante para su adaptación y crecimiento.

El presente del equipo cambió el clima interno. Dos triunfos consecutivos no solo suman en la tabla: modifican la semana, la energía y la forma de entrenar.
Se trabaja distinto, más suelto… pero sabemos que esto es partido a partido”, remarcó.
Y dejó un concepto que explica la fortaleza del grupo:
Dependemos de todos, no solo de los que juegan”.

Más allá del fútbol, el regreso a San Juan le devolvió cosas simples pero esenciales.
Disfruto la comida de mi abuela, de mi mamá… y saber que mi familia está en la cancha”, expresó.
En un contexto donde las carreras son cambiantes, ese anclaje emocional se vuelve tan importante como el rendimiento deportivo.


Un gol, una victoria y un mensaje que va más allá del resultado: cuando el equipo conecta con la gente, el impulso es otro. Entrevista realizada para el programa En 4D, que se emite por Canal 4.


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