Luciano Sagua tiene 22 años y lleva aproximadamente una década arriba de una tabla. Sin embargo, el camino que hoy lo encuentra como campeón de los primeros Juegos Argentinos Urbanos y miembro oficial de la Selección Argentina de skateboarding no fue lineal. Hubo años de búsqueda, oportunidades que no siempre aparecieron, dificultades para sostenerse y una pasión que, con el tiempo, empezó a transformarse en un proyecto de vida.
El viernes 30 de octubre, en Malvinas Argentinas, Buenos Aires, el sanjuanino consiguió algo especial: la única medalla de oro de San Juan en los Juegos Argentinos Urbanos 2026, una competencia que tuvo su primera edición y reunió a deportistas de distintas disciplinas urbanas. Su actuación en skateboarding street le permitió quedarse con el primer puesto y convertirse en el primer campeón sanjuanino de esta disciplina en la historia del certamen.
Pero detrás de ese resultado hay una historia que explica por qué la conquista tuvo un significado tan importante para él.
“Uno se pregunta cuándo le toca a uno ganar algo, aunque sea en su momento”, reconoció Sagua al recordar lo que sintió después de quedarse con el primer lugar. No lo vivió como un triunfo aislado, sino como una recompensa a varios años de trabajo y a un recorrido en el que también tuvo que atravesar momentos complicados.
Una amistad, un barrio y el comienzo de todo
El vínculo de Luciano con el skate nació casi por casualidad. Cuando tenía alrededor de 12 años, durante sus primeros años de secundaria, volvió a encontrarse con un compañero que había conocido en el jardín. Ese reencuentro lo acercó a un grupo de chicos que compartía una misma pasión: andar en skate.
Al principio, él seguía jugando al fútbol mientras sus amigos practicaban con las tablas. Sin embargo, poco a poco, la curiosidad pudo más y terminó cambiando la pelota por las ruedas.
No fue una decisión tomada pensando en competir ni en alcanzar una selección. Simplemente encontró una actividad que le permitía sentirse cómodo y disfrutar sin presiones externas.
De hecho, Sagua también tuvo su recorrido futbolístico. Llegó a jugar hasta la cuarta división de Peñarol, pero sentía que ese ambiente no era el lugar en el que quería desarrollarse.
“En el skate podía ser yo mismo”, explicó al comparar ambas experiencias.
Y profundizó sobre aquello que encontró en esta disciplina: “Si tenía ganas iba a andar en el skate, nadie me presionaba que andase esto, que lo otro”. Esa libertad para expresarse terminó convirtiéndose en una de las razones principales por las que decidió seguir ese camino.
Chile, nuevas experiencias y un crecimiento que cambió su perspectiva
Durante 2025, Luciano vivió cinco meses en Chile por cuestiones laborales y en busca de nuevas oportunidades. Esa etapa también representó un impulso para su desarrollo deportivo.
Allí pudo competir en distintos torneos, conseguir resultados importantes y medirse con otros exponentes del skate. Entre sus antecedentes aparece una victoria en una competencia realizada en Viña del Mar y una medalla obtenida en un evento nacional disputado en Huasco, en la región de Atacama.
Su recorrido competitivo también tuvo experiencias en San Juan, donde consiguió el primer puesto en un torneo realizado en el skatepark de Depósitos.
Al regresar a la provincia, en julio de 2025, recibió una invitación para participar en noviembre de un campeonato profesional en Bernal, Buenos Aires, que reunía a algunos de los mejores skaters del país.
Aquella presentación no salió como esperaba. El propio deportista reconoció que tuvo dificultades para competir con comodidad porque no contaba con zapatillas ni tablas adecuadas y cambiaba constantemente de equipamiento.
Sin embargo, lejos de abandonar, tomó esa experiencia como parte del aprendizaje. La posibilidad de volver a competir en ese certamen, con una nueva invitación para noviembre de 2026, aparece ahora como una oportunidad para mostrar cuánto evolucionó.
De una invitación a integrar oficialmente la Selección Argentina
El crecimiento deportivo de Sagua tuvo otro momento determinante durante 2026. En enero comenzó a tener contacto con la entrenadora de la Selección Argentina de skate, quien posteriormente lo invitó a participar de algunos entrenamientos junto al equipo nacional.
La primera experiencia se concretó en abril, cuando viajó para entrenar durante dos semanas con los integrantes del seleccionado. En julio recibió una nueva convocatoria, pero esta vez llegó una noticia que modificó sus expectativas: pasó a integrar oficialmente la Selección Argentina.
El reconocimiento no solamente significó una oportunidad para entrenar en mejores condiciones, sino también una señal de que el esfuerzo realizado durante tantos años empezaba a encontrar respuestas.
Actualmente trabaja con un preparador físico y busca organizar sus horarios para retomar el gimnasio y dedicarle más tiempo a la preparación específica. La dificultad está en compatibilizar el deporte con sus responsabilidades laborales, aunque tiene claro que necesita modificar algunas rutinas para aprovechar esta etapa.
El oro se construyó desde la confianza
En los Juegos Argentinos Urbanos, Sagua llegó con la intención de disfrutar la experiencia y medirse con otros competidores. No tenía la victoria como una obligación.
“Iba a disfrutar más que nada porque son experiencias que uno vive. Y creo que ganar está de más”, contó. Sin embargo, una vez dentro de la pista, entendió que tenía posibilidades de pelear por los primeros puestos.
La competencia se dividió en dos instancias: clasificatorias y finales. En la primera etapa, cada participante tenía dos pasadas de 45 segundos para mostrar sus trucos. Las caídas representaban descuentos en la puntuación, por lo que la regularidad resultaba fundamental.
El sanjuanino no tuvo una clasificación sencilla. Se cayó una vez en una de las pasadas y dos en la otra. A pesar de eso, consiguió reunir los puntos necesarios para avanzar, aunque reconoció que lo hizo con lo justo.
La final fue diferente. Con mayor confianza y una mejor lectura de lo que necesitaba hacer, pudo completar sus dos pasadas sin caídas. Después llegaron los intentos individuales, en los que debía ejecutar cinco trucos para sumar a su mejor registro.
Allí apareció una de las claves de su consagración: había preparado dos trucos que consiguió concretar en sus primeros intentos.
“Metí los dos trucos en los dos primeros intentos”, recordó. Esa efectividad le permitió asegurar una buena puntuación y afrontar con tranquilidad las oportunidades restantes.
Su actuación terminó con la mejor valoración técnica y de ejecución de la final masculina, un reconocimiento que lo llevó hasta lo más alto del podio.
La dificultad de sostener una carrera deportiva en San Juan
Más allá de las competencias, las convocatorias y los resultados, Sagua también puso sobre la mesa una realidad que atraviesa a muchos deportistas de disciplinas urbanas: la dificultad de encontrar respaldo para sostener una carrera deportiva.
Desde su experiencia, considera que San Juan tiene jóvenes con un nivel importante, pero que muchos terminan alejándose porque no encuentran oportunidades para continuar.
“He mirado muchos chicos con bastante nivel que han dejado por el tema de las oportunidades, como no hay tantas oportunidades de marcas o cosas que los apoyen”, señaló.
La falta de patrocinadores y de acompañamiento puede convertirse en un obstáculo cuando los deportistas necesitan equipamiento, viajes y recursos para competir. En el skate, las tablas, las zapatillas y los materiales adecuados forman parte de las herramientas fundamentales para entrenar y mejorar.
Luciano conoce esa realidad de primera mano. Durante mucho tiempo tuvo que arreglárselas con lo que tenía disponible, conseguir elementos como podía y buscar alternativas para no abandonar.
Recién este año consiguió nuevos apoyos. Antes había tenido algunos patrocinadores locales, pero también atravesó períodos en los que debió sostenerse prácticamente por sus propios medios.
Por eso, su reflexión excede el resultado individual. Su experiencia también expone la importancia de generar condiciones para que los jóvenes talentos de San Juan puedan desarrollar sus capacidades sin que la falta de oportunidades termine alejándolos del deporte.
El skate como refugio y ahora como una elección de vida
Hay una parte de la historia de Sagua que permite entender por qué esta disciplina ocupa un lugar tan importante en su vida.
Durante mucho tiempo, el skate fue principalmente diversión. También funcionó como un espacio de encuentro con aquellos amigos con los que había comenzado a practicar y como una forma de desconectarse de los problemas cotidianos.
Hoy, ese grupo inicial tomó otros caminos. Muchos dejaron de patinar y siguieron con sus propias vidas, pero Luciano permaneció ligado a la tabla.
En los últimos dos o tres años, especialmente después de su experiencia en Chile, empezó a notar una evolución importante en su nivel. Lo que antes parecía una actividad recreativa comenzó a mostrarle posibilidades que no había imaginado.
Ahora tiene una convocatoria oficial al seleccionado nacional, un título argentino en su historial y nuevos desafíos por delante. Son situaciones que lo llevaron a replantearse cuánto espacio quiere darle al skate en su futuro.
“Siempre encontré el skate como refugiarme de problemas y cosas así, entonces siempre lo vi como diversión”, explicó. Pero inmediatamente reconoció que algo cambió: “Siento que son señales que me da la vida como que antes no me las daba, entonces siento que tengo que enfocarme e ir por ahí, no tanto como un hobby, sino como mi deporte”.
Esa frase resume el momento que atraviesa. El oro de los Juegos Argentinos Urbanos no representa solamente una conquista deportiva: también funciona como una confirmación personal después de años de insistencia.
Un nuevo desafío para demostrar cuánto creció
El próximo objetivo ya está marcado. Luciano tiene previsto volver a competir en el campeonato profesional de Bernal, Buenos Aires, donde el año pasado no pudo mostrar todo su potencial por las dificultades que tuvo con el equipamiento.
Esta vez llega con otra preparación, más confianza y el respaldo de su reciente incorporación a la Selección Argentina. Por eso, pretende reorganizar sus horarios, retomar el gimnasio y entrenar con mayor intensidad.
A los 22 años, después de una década sobre la tabla, Sagua empieza a mirar su carrera de otra manera. El camino que comenzó por una amistad de barrio hoy lo encuentra representando a San Juan y formando parte del seleccionado nacional.
El oro ya está conseguido. Ahora el desafío es sostener ese crecimiento y demostrar, en cada competencia, hasta dónde puede llegar aquel chico que un día dejó la pelota para encontrar su propio lugar sobre un skate.
Entrevista realizada para el programa En 4D, que se emite por Canal 4.
El video completo se encuentra al final de la nota.