Lourdes Lampasona, tras volver al Mundial con Las Águilas: “Hasta que no lograse mi sueño, no parara”

A los 21 años, la hockista sanjuanina volvió a disputar un Mundial con la Selección Argentina y consiguió la medalla de plata en Asunción 2026. Detrás del podio hay una historia de frustración, recuperación y madurez que comenzó mucho antes de esta nueva oportunidad.

Para Lourdes Lampasona, volver a vestir la camiseta de Las Águilas significó bastante más que participar en otro Mundial de hockey sobre patines. Fue reencontrarse con un sueño que parecía lejano después de quedar afuera de la convocatoria de 2024 y atravesar una lesión grave mientras jugaba en Europa. Cuatro años después de haber sido campeona del mundo en San Juan, la sanjuanina volvió a la máxima competencia y terminó con una medalla de plata en los World Skate Games de Asunción.

“Sé que trabajé mucho para llegar, para lograrlo y, por suerte, se pudo cumplir”, contó en una entrevista con En 4D. En esa frase aparece buena parte del recorrido de una jugadora que, pese a tener apenas 21 años, ya conoció algunas de las caras más exigentes del deporte de alto rendimiento: la consagración, la exclusión, la lesión y la posibilidad de empezar otra vez.

De la frustración de 2024 a una nueva oportunidad

La historia de Lampasona con la Selección tuvo un capítulo inolvidable en 2022, cuando integró el plantel argentino que se consagró campeón mundial en San Juan. Tenía apenas 17 años y empezaba a construir una trayectoria que pronto la llevaría a competir en el hockey europeo.

Sin embargo, el camino no siguió una línea ascendente. En 2024 no quedó en la lista mundialista. La ausencia fue un golpe, aunque también le permitió reconocer que todavía tenía aspectos por mejorar.

“La verdad que fue difícil, pero yo también sabía que no estaba a mi 100%”, recordó sobre aquella convocatoria. En lugar de interpretar la decisión como un punto final, eligió convertirla en un objetivo: regresar para el siguiente Mundial.

“Me mentalicé que el próximo Mundial iría y nada, trabajé, trabajé y lo pude lograr”, resumió.

La perseverancia adquirió todavía más valor después de una lesión sufrida en España. Durante su etapa en el Alpicat, un bochazo le provocó una fractura de mandíbula que requirió internación y una recuperación prolongada. Durante aproximadamente un mes y medio no pudo ingerir alimentos sólidos y llegó a considerar la posibilidad de regresar a la Argentina para atravesar ese momento cerca de su familia.

A la dificultad física se sumó el desafío de recuperarse lejos de casa, mientras intentaba sostener su carrera deportiva. Su regreso a Las Águilas no fue, entonces, una convocatoria más: fue la recompensa de un proceso en el que tuvo que recuperar su condición física, seguir trabajando y volver a ganarse un lugar.

Una final que dejó orgullo y ganas de revancha

En Asunción, Argentina volvió a instalarse en la definición del Mundial femenino. Las Águilas derrotaron 4-0 a Italia en semifinales y se enfrentaron nuevamente con España en el partido por el título. Esta vez, el seleccionado argentino ofreció una final mucho más pareja que el encuentro de la fase de grupos, aunque terminó cayendo por 3-1 y se quedó con la medalla de plata.

Para Lampasona, el balance tiene dos caras. Por un lado, la satisfacción de haber cumplido el primer gran objetivo: llegar a la final. Por el otro, la frustración lógica de quedarse a un paso de la copa.

“El primer objetivo era llegar a final, lo pudimos lograr”, explicó. Y agregó que, desde el partido contra Chile, cada encuentro se vivió como una definición.

La Selección consiguió avanzar hasta el último partido, pero no pudo cerrar el torneo con el título. “El último objetivo era traer la copa, no lo logramos, pero sabemos que estuvimos ahí, llegamos, dejamos todo”, sostuvo.

Lejos de quedarse solamente con la derrota, la sanjuanina ya piensa en lo que viene. En el alto rendimiento, la satisfacción de alcanzar una final convive con la necesidad de revisar los detalles que pueden marcar la diferencia frente a los mejores equipos del mundo.

“Un deportista siempre está fijándose más que nada en los errores que cometemos para ir mejorándolos”, señaló. La intención es seguir creciendo y llegar mejor preparada a la próxima oportunidad, con la ilusión de que dentro de dos años pueda aparecer la revancha.

Europa, una escuela que la hizo madurar

El crecimiento de Lampasona también se explica por su experiencia lejos de San Juan. Formada en la Unión Vecinal de Trinidad (UVT), comenzó a jugar al hockey a los 11 años, siguiendo los pasos de su hermano Santiago. A los 18 se marchó a Europa para continuar su desarrollo y afrontar una exigencia diferente.

Primero jugó dos temporadas en Portugal, en Turquel. Después pasó por el Alpicat, en España, y ahora se prepara para comenzar una nueva etapa en el HC Raxoi, también dentro del hockey español. Allí compartirá plantel con las argentinas Milagros Carrera y Morena Méndez.

La experiencia europea le permitió sumar partidos, conocer otras formas de competir y aprender a desenvolverse lejos de su entorno. Pero la propia jugadora evita atribuir todo su crecimiento al nivel de las ligas en las que participó.

“Si vos no le ponés de tu parte, es difícil lograrlo”, advirtió al referirse a las oportunidades que ofrece el hockey femenino en Europa.

La reflexión va más allá de la competencia. Para Lampasona, emigrar tan joven significó aprender a tomar decisiones, asumir responsabilidades y comprender que el desarrollo no se detiene cuando se alcanza un objetivo.

“Por mucho que te digan que ya no tenés que trabajar más, siempre hay que trabajar, siempre hay que seguir mejorando”, afirmó.

Esa mentalidad es una de las herramientas que hoy reconoce como parte de su evolución. Ya no se siente solamente aquella juvenil que irrumpió en la Selección, sino una deportista con experiencia internacional y nuevos desafíos por delante.

Los vínculos que hacen del hockey algo más que un deporte

Detrás de los resultados, las convocatorias y los viajes existe otro aspecto que Lampasona considera fundamental: las personas que la acompañan.

La sanjuanina define como excelente al grupo que integró en Las Águilas. Para ella, la relación entre las jugadoras trasciende la convivencia dentro de la cancha: son compañeras, pero también amigas, un vínculo que ayuda a sostener las exigencias de una competencia internacional.

Esa dimensión humana también explica por qué el hockey ocupa un lugar tan importante en su vida.

“Para mí el hockey lo es todo, lo vivo desde que soy chiquita”, contó. Su acercamiento al deporte nació al acompañar a su hermano, cuando todavía era una nena que observaba desde afuera y empezaba a sentir la pasión por el juego.

Con los años, esa pasión se convirtió en una carrera que la llevó de UVT a Portugal y España, y desde allí nuevamente a vestir la camiseta argentina. Pero entre los aprendizajes más valiosos no menciona solamente las medallas o los títulos.

“Más allá de la competencia y todo eso, me parece que son las amistades las cuales te dejan, que hay algunas amistades que se transforman prácticamente en familia”, explicó. También destacó los valores que aporta una disciplina en la que el esfuerzo individual debe ponerse al servicio de un equipo.

En esa construcción aparecen sus padres, a quienes reconoce como una parte esencial de su recorrido. Desde pequeña le inculcaron que debía perseguir sus objetivos sin abandonar ante las dificultades.

“Si yo tenía un sueño, hasta que no lo lograse no parara”, recordó sobre aquella enseñanza familiar.

La frase funciona como una síntesis de su carrera. A los 17 años cumplió el sueño de ser campeona mundial; después conoció la frustración de quedar afuera y tuvo que atravesar una lesión lejos de casa. A los 21, volvió a representar a la Argentina y sumó otra medalla mundialista a su trayectoria.

La plata de Asunción no borró las ganas de ser campeona, pero confirmó que el camino de regreso valió la pena. Ahora, con una nueva temporada en el HC Raxoi por delante y la experiencia de otro Mundial en su recorrido, Lampasona tiene un desafío concreto: seguir creciendo en Europa, sostener su lugar entre las mejores jugadoras argentinas y prepararse para la próxima oportunidad de ir por la copa.

Entrevista realizada para el programa En 4D, que se emite por Canal 4.

El video completo se encuentra al final de la nota.

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