“Hasta ahora no me lo creo”: Santiago Ortega, de último a primero para lograr su tercer triunfo consecutivo

Santiago Ortega tiene 15 años, una temporada de experiencia en autos de turismo y una historia que parece escrita para una película de automovilismo. En el circuito Villicum, cuando el fin de semana amenazaba con convertirse en una pesadilla por dos problemas mecánicos, el joven sanjuanino encontró la manera de transformar la bronca en una remontada inolvidable. Largó desde el fondo, superó rivales vuelta tras vuelta y consiguió su tercera victoria consecutiva en la Clase 1 del Zonal Cuyano.

“Este sí que no me lo esperaba directamente, no me lo creía”, reconoció en una entrevista con el programa En 4D. La frase resume lo que significó una carrera en la que tuvo que sobreponerse a las dificultades, administrar la presión y defender el primer puesto hasta la bandera a cuadros.

El triunfo tuvo un valor especial porque llegó después de una jornada complicada. Ortega había comenzado con buenas sensaciones en los entrenamientos, tanto con el Fiat 147 de la Clase 1 como con el Fiat Uno de la Clase 2, categoría en la que también empezó a sumar experiencia esta temporada. Sin embargo, el domingo se le presentó un escenario completamente distinto.

En la serie de Clase 1, un extremo de dirección se rompió durante la largada y lo dejó afuera en la primera curva. El golpe deportivo fue importante: necesitaba sumar para mantenerse cerca de la punta del campeonato y la posibilidad de recuperar terreno parecía alejarse.

La mala fortuna tampoco terminó ahí. En la serie de Clase 2, cuando venía realizando una buena carrera, un fusible se rompió y lo obligó a abandonar cerca de la tercera vuelta.

Dos problemas mecánicos en apenas dos tandas, dos oportunidades perdidas y una bronca difícil de disimular. Pero todavía quedaba la final de la Clase 1.

“Fue un bajón, tenía mucha bronca porque que se rompan dos autos en un lapso de dos carreras, dos tandas, era muchísimo”, contó el piloto sanjuanino. La frustración era comprensible: después de trabajar durante todo el fin de semana, los inconvenientes mecánicos amenazaban con quitarle puntos fundamentales en la pelea por el campeonato.

Ortega, sin embargo, consiguió cambiar el enfoque antes de volver a subirse al auto. Sabía que largar desde el fondo lo obligaba a buscar cada oportunidad para avanzar. Ya no podía pensar en lo que había sucedido en las series: tenía que concentrarse en la carrera que tenía por delante.

“En un momento ya se me pasó la bronca para largar la final de Clase 1, intenté concentrarme en todo lo que pude y largaba desde el final, así que tenía que remarla todo lo que pude para llegar lo más adelante posible y que no me restara tantos puntos”, explicó.

Siete sobrepasos en seis vueltas: el comienzo de la remontada

La final tuvo 12 vueltas exigentes, con registros cercanos a los dos minutos por giro y un calor que también puso a prueba la resistencia física de los pilotos. En ese contexto, el joven sanjuanino encontró el ritmo para empezar a recuperar posiciones.

Una buena largada le permitió superar varios rivales en los primeros metros. Después, vuelta tras vuelta, siguió avanzando hasta convertir una situación que parecía complicada en una posibilidad concreta de victoria.

“En un momento me dijeron que había pasado a siete pilotos en seis vueltas”, recordó. El dato refleja la magnitud de una remontada que no dependió solamente de acelerar, sino también de leer las maniobras, encontrar espacios y aprovechar las referencias que había conseguido durante los entrenamientos.

Ortega había llegado al Villicum con una tarea de aprendizaje adicional: conocer el circuito en un auto de turismo. Si bien ya había realizado pruebas en Fórmula Cuyano, no contaba con experiencia previa en un vehículo de estas características sobre ese trazado.

“Tenía buen auto, tenía las referencias de la pista muy buenas, pude avanzar mucho, hacía buenos tiempos”, explicó al analizar los factores que le permitieron llegar a la punta.

La remontada lo llevó hasta el primer puesto cuando faltaban aproximadamente cuatro o cinco vueltas. Sin embargo, alcanzar la punta no significaba que el trabajo estuviera terminado. Ahora debía sostenerla.

De perseguir a defender la victoria

Detrás de Ortega venía Mauricio Martos, quien corría sin brida, mientras que el auto del sanjuanino tenía el motor restringido. Esa diferencia se notaba especialmente en la recta larga del Villicum, donde su rival conseguía acercarse.

En los sectores trabados, en cambio, Ortega podía construir una ventaja. El desafío consistía en aprovechar esas partes del circuito y defenderse en los lugares donde el otro auto tenía más velocidad.

“Defendiendo todo lo que pude, intenté hacerle una pared entre él y yo para que no me pasara y poder llegar al primer puesto”, relató.

La tensión acompañó esas últimas vueltas. Después de haber avanzado desde el fondo, cualquier error podía dejarlo sin el resultado que había construido con tanto esfuerzo. El piloto de 15 años consiguió sostenerse adelante y cruzó la meta para celebrar su tercera victoria consecutiva en la Clase 1.

El resultado también tuvo consecuencias en el campeonato. Ortega quedó segundo, a aproximadamente 12 puntos del líder, con una fecha final por disputarse. La carrera que había comenzado con dos abandonos en las series terminó convirtiéndose en una oportunidad para descontar terreno y mantener viva la pelea por el título.

De sumar experiencia a soñar con el campeonato

El presente de Ortega resulta todavía más significativo cuando se observa el camino que recorrió para llegar hasta acá. Antes de dar el salto a los autos con techo, construyó su formación en el karting, con competencias en San Juan y Mendoza. En la categoría Guerrero 150 cc fue subcampeón en 2024 y campeón en 2025.

En 2026 comenzó su primera temporada en el Zonal Cuyano con un Fiat 147 atendido por Cimino Motorsport. La adaptación fue rápida: consiguió su primera victoria en la quinta fecha y volvió a imponerse en la siguiente, mientras ampliaba su experiencia con el debut en la Clase 2.

Ahora, con tres triunfos consecutivos en la Clase 1, el objetivo cambió. Al comienzo del año, la prioridad era conocer los autos, entender el ambiente y aprender de cada carrera. Hoy, el campeonato aparece como una posibilidad concreta.

“Al principio de la temporada todo era sumar experiencia, ver qué se podía hacer, ver cómo eran los autos, el ambiente, los pilotos, probar cosas nuevas”, recordó. Y agregó: “Ahora sí, es como decir, estamos intentando ver si se puede dar el campeonato, que la verdad sería un golazo, me encantaría”.

La ilusión tiene un antecedente en su propia historia. En su primera temporada completa de karting en Mendoza terminó como subcampeón, antes de consagrarse campeón mendocino al año siguiente. Por eso, repetir una conquista en su temporada debut, esta vez en los autos, sería algo especial.

Pero la ambición de Ortega no termina en el Zonal Cuyano. Cuando habla de sus objetivos a largo plazo, hay una categoría que aparece por encima de las demás: el Turismo Nacional. También encuentra en el Turismo Pista un estilo de competencia que lo entusiasma por el roce, las maniobras y la exigencia de correr entre muchos autos.

“Mi meta para llegar a una categoría sería el Turismo Nacional. Me encanta esa categoría”, afirmó.

La pasión por los fierros también tiene raíces familiares. Cuando le preguntaron de dónde nació su vocación, la respuesta fue breve: “Por mi viejo y por mi abuelo”. A los 15 años, además de mirar hacia el futuro, disfruta escuchar las experiencias y anécdotas de quienes llevan años vinculados al automovilismo.

Por ahora, el desafío inmediato es mucho más cercano: llegar a la última fecha con posibilidades de pelear por el título. Santiago Ortega empezó el año buscando experiencia y hoy se encuentra ante la oportunidad de ser campeón en su temporada debut. Después de remontar desde el fondo en el Villicum, sabe que la ilusión está viva, aunque todavía queda la carrera más importante del campeonato.

Entrevista realizada para el programa En 4D, que se emite por Canal 4.

El video completo se encuentra al final de la nota.

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