Hace apenas unos días, Sportivo Peñarol vivía una tarde de calculadora, radios encendidas y tensión hasta el último minuto. El empate frente a Rivadavia no alcanzaba por sí solo: había que esperar otros resultados para confirmar el boleto a los playoffs del Torneo Apertura de la Liga Sanjuanina.
La clasificación llegó ajustada, sufrida y después de un semestre atravesado por altibajos. Sin embargo, una vez cumplido el objetivo, el panorama cambió por completo. Ahora el Bohemio tiene por delante el partido que todos querían jugar: los cuartos de final frente a Sportivo Desamparados, líder de la fase regular y gran candidato al título.
Para el entrenador Matías Garrido, lejos de representar una carga, el cruce aparece como una oportunidad.
“Va a ser un lindo desafío”, resumió al analizar el encuentro que se disputará en Puyuta.
El técnico reconoce que la clasificación obtenida en la última fecha tuvo un valor especial por el contexto que atravesó el club durante gran parte del campeonato.
“Estos seis meses han sido un tanto complicados a nivel de club. En la parte dirigencial hubo muchos cambios y cuando uno está en una institución todo eso se siente. En lo futbolístico también afecta”, explicó.
Por momentos, Peñarol pareció perder terreno en la pelea por los primeros puestos. Los empates se acumularon y la regularidad nunca terminó de aparecer. Sin embargo, en el tramo decisivo el equipo encontró respuestas.
“Nos propusimos meter los últimos partidos y eso fue lo que nos dio la clasificación”, recordó Garrido.
Aquella reacción permitió que el Bohemio llegara a la última fecha dependiendo de sí mismo y sosteniendo una ilusión que parecía lejana semanas atrás.
El domingo, sin embargo, comenzará una historia completamente diferente.
Desamparados terminó primero con 36 puntos, fue el equipo más regular del campeonato y apenas perdió un partido en toda la fase inicial. Además, cerró la etapa regular con la mejor diferencia de gol del torneo.
Pero Garrido considera que los playoffs tienen reglas propias. Y por otro lado, fue Peñarol el único que venció a Desamparados en la fase regular.
“Ahora empieza un nuevo torneo donde las instituciones se renuevan y donde todo puede pasar”, sostuvo.

El entrenador cree que el aspecto anímico puede convertirse en uno de los principales aliados de su equipo.
“Logramos la clasificación y ahora lo mental se potencia porque se renuevan las ilusiones. Ahora sí entra a jugar la parte del jugador, donde empieza a creer en uno mismo”, afirmó.
La confianza no significa cambiar la identidad futbolística que construyó el equipo durante la temporada.
“Somos un equipo que en todas las canchas sabe jugar de igual a igual. Tratamos de tener nuestro estilo y no va a ser una ocasión especial”, aseguró.
El partido también tendrá un componente personal para Garrido. El actual entrenador de Peñarol conoce muy bien el mundo Desamparados por su pasado como futbolista del club puyutano.
Por eso regresar al Serpentario genera sensaciones particulares.
“Siempre es lindo ir a un lugar donde uno ha vivido momentos hermosos”, reconoció.
Sin embargo, aclaró rápidamente dónde está puesto su foco.
“Hoy estoy en Peñarol y estoy defendiendo estos colores”, remarcó.
A medida que se acerca el encuentro, empiezan a aparecer los mensajes, las bromas y las cargadas amistosas entre hinchas y conocidos de ambos clubes.
“Seguramente van a empezar los mensajitos. Es lo lindo del fútbol, se disfruta”, contó.
Peñarol llegó a los playoffs por la ventana. Desamparados lo hizo desde la cima. Pero cuando el árbitro marque el inicio en Puyuta, las posiciones quedarán atrás y comenzará una eliminatoria a partido único donde una temporada completa estará en juego.
Y para Garrido, precisamente ahí está la belleza del desafío.
“Va a ser un lindo partido y nosotros estamos muy ilusionados”.
