Tamara Bordón, con el potrero en la sangre

Tamara nació con la pelota atada a los pies. Desde que tiene noción su juego favorito fue el tradicional picadito con los pibes de calle Maipú, Villa Hipódromo, donde hoy vive con su madre. Rompiendo paradigmas y estereotipos, creció jugando al fútbol con sus amigos de la infancia, en el potrero de su barrio, con las zapatillas color rosa que usaba en la escuela. Nunca dejó de hacerlo, mucho menos ahora que es una de las atracciones que tiene siempre el torneo que organiza la Liga Sanjuanina de Fútbol. 

La adolescente tiene 16 años y desde hace cuatro juega en el Club Dillon, una escuelita de fútbol femenino que surgió en el Barrio Capitán Lazo y ha servido de semillero para los Juegos Binacionales y Evita. Fue en campeonato amateur que un dirigente, Hermán Vega, puso sus ojos en ella, que en aquel entonces tenía 12 años. El hombre automáticamente se contactó con Ariel Cabrera, el creador de Dillon. «La vio jugar futsal. Me dijo que era muy buena, que tenía mucho talento y que la tenía que ver», recuerda el DT. 

Tamara automáticamente fue fichada para sumarse al club rawsino. No hizo falta siquiera una prueba, las referencias de Vega habían dejado maravillado a Ariel. Y allí arrancó de volante por izquierda, mostrando mucho potencial para atacar y llegar al arco, además de un estado físico casi de una profesional.  «Fue todo un proceso con Tami. Arrancó jugando campeonatos y torneos hasta que se fue afianzando y pudo debutar con 14 años en la Liga Sanjuanina de Fútbol. Ese día jugamos en cancha de Picón», agrega Cabrera. 

La futbolista de Villa Hipódromo se convirtió en la más joven en hacer su primera presentación en el campeonato de fútbol femenino más importante de la provincia. «Me costó pero me animé a jugar con chicas más grandes. De apoco me fui acostumbrando al torneo, a los rivales, y me di cuenta que esto es lo que me hacía muy feliz», confiesa la protagonista de El Proyecto. 

Más tarde integró las delegaciones sanjuaninas que participaron en los Juegos Evita 2018 y 2019. El jugar en Mar del Plata y rozarse con cientos de chicas de todo el país fue un sueño hecho realidad, sobre todo para una piba que creció jugando en un potrero, simplemente como una afición. Atrás quedaron las críticas y opiniones de quienes le decían que «el fútbol era de hombres». «Me acuerdo que una señora me dijo una vez que yo tenía que jugar con muñecas. No lo entendí. Le expliqué que eso no importaba, que el fútbol me hacía y hace feliz. Es una pasión». 

Tami quiere ir por más, y asegura tener las herramientas, el talento, la habilidad y ganas para hacerlo. Es fanática de Boca y de Carlos Tevez, y anhela alguna vez pisar el césped de La Bombonera, como futbolista, claro. «No conozco la cancha, una vez pasé y la vi de lejos. Lo que me acuerdo es ver a un montón de chicos jugando en el complejo. Me dieron unas ganas terribles de ser ellos, de estar ahí. Y ese es mi sueño, ojalá lo pueda cumplir. Voy a hacer todo lo posible para lograrlo». 

Lo que dicen de ella

«Tiene mucha habilidad, recuperación e inteligencia. Te corre toda la cancha y está en perfectas condiciones los 90 minutos del partido. Además es una futbolista que trabaja muy bien, que es humilde, que es lo más importante. Tiene eso, sangre de potrero. Es muy buena con la pelota, pero sobre todo es muy buena persona», Ariel Cabrera, DT. 

Fuente: TIEMPO DE SAN JUAN

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