Manuel Armoa y el sueño de poder jugar junto a su ídolo

Ambos, son figuras de UPCN Voley, que se prepara para jugar mañana el tercer choque de la final de la Liga de Voleibol Argentina que, de tenerlo ganador ante Ciudad, coronará al Gremial por octava vez. Se trata de José Souza, más conocido como «Junior», y Manuel Armoa Morel. El mayor, ahora con 33 años, era un ejemplo a imitar por ese pequeño que se crió entre pelotas y redes y que hoy, con 18 años, juega a la par del brasileño.

«Estoy feliz de poder vivir esto con alguien que conozco creo que más que a mis familiares»
MANUEL ARMOA – Punta de UPCN

El vínculo entre ambos trasciende mucho más de lo deportivo. El brasileño llegó al país para jugar en Azul Voley, dirigido por Fabián Armoa. «Lo conocí en pañales a Manu y desde ahí ya era un apasionado por el vóley, pero no me imaginaba que iba tener el nivel que tiene», comentó elogiando al hijo de su entrenador. «Tengo recuerdos de él desde que yo era bebé. Siempre tuvimos mucha confianza, éramos de los pocos de raza de color en Azul. Me daba vuelta como una media, me hacía cosquillas», recuerda «Manu» entre risas.

«Mi generación a su edad no tenía la capacidad física que él tiene. Va sembrando su camino».
JUNIOR SOUSA – Central de UPCN

Armoa Morel, que trae el vóley en sus genes (su padre biológico jugó al vóley y su mamá, Carla, también), acompañó siempre a su padre Fabián en los entrenamientos.

Un ejemplo. La foto data de hace una década. Junior era ídolo de Manu y ahora ambos comparten plantel.

El punta creció en el ambiente y así lo recordó: «Desde chiquito, después de las prácticas, imitaba el saque de Junior. Hoy jugar ya es un sueño cumplido. Ojalá podamos seguir jugando juntos unos años más, si no la amistad quedará», contó el punta y agregó: «Junior es una gran persona, humilde y muy sensible». Junior, en tanto, le ve un gran futuro al punta: «Trato de aconsejarlo en algunas cosas puntuales, para retarlo ya está el padre», contó entre risas y agregó: «Estoy feliz por lo que ya logró y espero que llegue muy lejos. Tiene el vóley en el ADN, el resto depende de su esfuerzo».

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