El triatlón acompañó a Mario de Elías durante buena parte de su vida. Desde aquellos primeros pasos en 2005 hasta sus temporadas como profesional, las competencias internacionales y los desafíos de larga distancia, el deporte fue mucho más que una actividad: se convirtió en su forma de conocer el mundo y construir una identidad. Sin embargo, con el paso de los años hubo algo que empezó a ocupar un lugar todavía más importante. Su familia.
A los 42 años, el representante de Allen, Río Negro, regresó a San Juan para escribir otro capítulo destacado de su trayectoria. El domingo 1 de noviembre ganó la clasificación general masculina del primer Ironman Full realizado en la provincia, con un tiempo de 8 horas, 27 minutos y 30 segundos. Fueron 3,8 kilómetros de natación, 180 de ciclismo y 42,2 de carrera a pie. Una exigencia de 226 kilómetros que lo encontró como el mejor entre los participantes.
Pero esta vez el triunfo tuvo un significado especial. No solamente porque consiguió su primera victoria absoluta en un Ironman Full, sino porque llegó en una etapa de su vida en la que ya no persigue los mismos objetivos que cuando recorría el mundo como profesional.
Una decisión que cambió su manera de vivir el deporte
De Elías comenzó a competir en 2005, mientras estudiaba el Profesorado de Educación Física. En 2008 consiguió el título mundial amateur en la categoría de 18 a 24 años y, un año después, dio el salto al profesionalismo. Desde entonces construyó una extensa carrera internacional, con participaciones en pruebas de media y larga distancia y presencia en el Mundial de Ironman de Hawái.
En 2019 alcanzó uno de los grandes hitos de su recorrido: se convirtió en el primer latinoamericano en completar un Ironman por debajo de las ocho horas, con un registro cercano a las 7 horas y 52 minutos en Cozumel.
Sin embargo, la pandemia modificó sus planes. Antes de aquel paréntesis mundial, atravesaba uno de los mejores momentos deportivos de su carrera. Después llegaron otros proyectos personales, entre ellos la llegada de su hijo y la construcción de una casa en Río Negro.
Cuando intentó regresar al máximo nivel, sintió que el escenario internacional había cambiado mientras él había puesto su atención en otras cosas.
«En noviembre de 2019 fue uno de mis mejores rendimientos. Y en marzo, cuatro meses después, le pusimos pausa al mundo», recordó.
Durante ese período, la paternidad comenzó a ocupar un lugar central. La exigencia del alto rendimiento, los viajes y la concentración que demanda el profesionalismo ya no encajaban de la misma manera con la vida que estaba construyendo.
A los 39 años empezó a entender que podía seguir ligado al triatlón sin necesidad de sostener aquella estructura competitiva. Después de algunos intentos de regreso, tomó una decisión que terminó marcando una nueva etapa.
La historia familiar detrás de una elección
Hay una parte de la historia de Mario que permite comprender por qué esa decisión tuvo tanta importancia. No se trató solamente de administrar mejor los entrenamientos o de buscar un equilibrio entre la actividad deportiva y la vida cotidiana. Había una experiencia personal que atravesaba su manera de entender la paternidad.
Su padre murió cuando él tenía apenas tres años. Por eso, la posibilidad de acompañar el crecimiento de su propio hijo adquirió un valor difícil de comparar con cualquier resultado deportivo.
«A mí personalmente el tema de la paternidad es muy fuerte. Mi padre murió cuando yo era chico, cuando yo tenía tres años. Entonces no tuve mucho de esa figura, de esa presencia. Y esta es como mi oportunidad hoy en día», explicó.
Su reflexión fue todavía más contundente cuando habló de lo que estaba dispuesto a priorizar: «Yo no le voy a hacer perder esa oportunidad a él ni a mí, por hacer triatlón».
La frase resume una transformación que no significó abandonar una pasión. De Elías sigue entrenando, compitiendo y disfrutando de cada desafío, pero dejó de organizar su vida alrededor de las exigencias del profesionalismo.
«Puedo seguir haciendo triatlón, no es que yo deje de hacer triatlón, simplemente no lo hago como profesional», aclaró.
Y esa diferencia parece haberle permitido recuperar algo fundamental: el disfrute. «Hoy me divierto muchísimo. Es fácil decir que te divertís cuando ganás, como me pasó ayer, pero todos los días de mi vida, haya o no carrera, porque es lo que mejor me hace».
San Juan, una provincia que también juega su partido
El triunfo de 2026 tuvo otro componente especial: el escenario. No era la primera vez que De Elías competía en la provincia. En abril de 2025 había ganado el Ironman 70.3 San Juan y, un año después, volvió para quedarse con la clasificación general de la primera edición de distancia completa.
Esta vez, la competencia reunió a 792 atletas de más de 30 países. La natación se desarrolló en el Dique Punta Negra, el ciclismo atravesó distintos departamentos y el maratón tuvo como escenario la zona urbana de Capital y Rawson, con llegada en Plaza Bicentenario.
Para el rionegrino, el entorno sanjuanino fue uno de los grandes atractivos de la prueba. Destacó especialmente la respuesta de la comunidad y la manera en que los vecinos acompañaron a los participantes durante el recorrido.
«Toda la gente, cómo se vuelca la comunidad al deporte. Yo no lo conozco en otro lugar», expresó.
Incluso encontró situaciones divertidas en medio de los últimos 42 kilómetros de carrera. Mientras avanzaba por el circuito, algunos espectadores lo alentaban como si estuviera a punto de terminar.
«Me veían corriendo y por ahí yo llevaba cinco kilómetros. Y me decían: “Dale, flaco, que ya lo tenés”. Digo: “Me faltan 37, pero bueno, ponele que ya lo tengo”», contó entre risas.
También valoró las características del circuito, especialmente el tramo de ciclismo. La velocidad que permitía desarrollar el recorrido terminó sorprendiéndolo incluso a él, que no esperaba conseguir un parcial tan rápido sin sentir un desgaste desmedido.
«Yo nunca pensé que podía ser un parcial como el que hice. Y lo hice sin sentir que había hecho un esfuerzo desmedido», señaló.
La jornada tuvo sol, calor y algo de viento, aunque para De Elías las condiciones fueron favorables si se las compara con otros días que puede ofrecer el clima sanjuanino.
Más de 20 años después, el deporte sigue uniendo historias
En San Juan también hubo lugar para los encuentros que el triatlón fue construyendo durante tantos años. Uno de ellos fue con Gonzalo Telechea, otro referente de la disciplina con quien comparte una relación nacida en las competencias y los viajes.
Aunque no se definió como un amigo de trato cotidiano, Mario destacó el vínculo y la buena relación que mantienen cada vez que coinciden.
«Nos conocimos en nuestros veintis y hoy en nuestros cuarentis, con hijos y mujeres y familia, y seguimos de una u otra manera relacionados y viviendo alrededor por la pasión que tenemos y lo bien que nos hace», contó.
Es una de esas conexiones que sobreviven al paso del tiempo y a los cambios de cada etapa. Aquellos deportistas que compartían carreras y entrenamientos hoy se encuentran con otras responsabilidades, pero con una pasión que sigue funcionando como punto de unión.
La visita también le permitió reencontrarse con costumbres argentinas que extraña desde que vive en Estados Unidos, donde se instaló hace aproximadamente un año y medio junto a su familia. Una milanesa, una suprema a la suiza o los sabores tradicionales de San Juan forman parte de esos pequeños placeres que adquieren otro valor cuando se está lejos.
Ganar sin necesitar una meta en el calendario
Después de semejante victoria, la pregunta por los próximos objetivos aparece naturalmente. Sin embargo, De Elías todavía no tiene una competencia marcada. Su familia permanecerá en Argentina hasta Navidad y, por ahora, prefiere disfrutar del momento sin apresurarse a definir el siguiente desafío.
Tiene ganas de hacer muchas cosas, aunque reconoce que los proyectos deportivos funcionan más como motivaciones para organizar los entrenamientos que como una necesidad para seguir activo.
«Son como excusas para seguir en lo cotidiano, entrenando con un poco más de estructura, de sentido, pero no necesariamente hacen falta, porque igual seguiría entrenando, y sigo entrenando», explicó.
A los 42 años, con una extensa trayectoria internacional y una victoria absoluta que todavía no había conseguido en la distancia Full, Mario de Elías demuestra que la competitividad puede convivir con otras prioridades. Ya no necesita vivir el triatlón como antes para seguir encontrando desafíos.
En San Juan consiguió una victoria que le faltaba en su carrera, pero también volvió a mostrar que el paso del tiempo no necesariamente significa perder vigencia. A veces significa aprender a competir de otra manera, disfrutar el recorrido y entender qué cosas realmente valen la pena.
Después de ganar el Ironman 70.3 en 2025 y el primer Ironman Full sanjuanino en 2026, el próximo desafío de De Elías todavía no tiene fecha. Lo que sí permanece intacto es su deseo de entrenar, competir y seguir disfrutando del deporte, ahora con su familia como prioridad.
Entrevista realizada para el programa En 4D, que se emite por Canal 4.
El video completo se encuentra al final de la nota.