El deporte puede cambiar de forma, de escenario y hasta de reglas, pero hay sueños que permanecen intactos. Sebastián Gómez Cisterna lo sabe. El chileno que llegó a San Juan para competir en el Nacional A de goalball terminó siendo una de las grandes figuras del certamen: convirtió 20 goles para San Juan A, equipo que alcanzó el subcampeonato. Sin embargo, detrás de esos números hay una historia que va mucho más allá de la competencia.
Su vínculo con el deporte comenzó en el fútbol. Durante su infancia jugó en las divisiones de Colo-Colo, uno de los clubes más importantes de Chile, y permaneció allí hasta los 14 años. Tenía un camino por delante y sueños que comenzaban a tomar forma. Pero su vida dio un giro inesperado cuando, después de alejarse del club y atravesar un período complicado, sufrió un episodio que cambió para siempre su relación con el deporte.
«Yo empecé a tener un mal camino. Me fui por un camino no tan apropiado, el cual me llevó a que yo tuviera un accidente. En realidad no fue un accidente, a mí me dispararon con escopeta en la cara», relató durante la entrevista con En 4D.
El ataque le provocó una discapacidad visual. Perdió la visión del ojo derecho y atravesó un proceso médico que incluyó una intervención en 2012, año en el que logró recuperar parte de la visión. Dentro de las clasificaciones deportivas, quedó ubicado en la categoría B3, correspondiente al rango de mayor resto visual dentro del deporte para personas con discapacidad visual.
Aquello significó un quiebre en su crecimiento como futbolista. La posibilidad de continuar por el camino que había imaginado durante su infancia quedó atrás, pero no desaparecieron sus ganas de competir ni el deseo de representar a su país.
«Sí, me frustró ese crecimiento que estaba teniendo en el deporte, pero encontré un camino diferente, que igual es deportivo, pero con rama paralímpica», explicó.
En esa búsqueda apareció el goalball, una disciplina que le permitió recuperar desde otro lugar aquella ilusión que había nacido con el fútbol. El esfuerzo por entrenar y sostener una carrera deportiva tiene una motivación profunda: cumplir un sueño que nunca abandonó.
«Son sueños que yo tenía desde pequeño, representar a mi país, pero lo hice de otra forma, con otro deporte», resumió Gómez.
Su recorrido también estuvo acompañado por un proceso de rehabilitación y formación. Durante esa etapa pasó por la Escuela de Ciegos Santa Lucía, institución a la que años más tarde regresó desde otro lugar: como profesor de talleres deportivos. Una experiencia que le permitió transformar parte de su propio recorrido en una oportunidad para acompañar a otras personas.
En el ámbito competitivo, su camino lo llevó a vestir la camiseta de la selección chilena y a participar de los Juegos Parapanamericanos de Santiago 2023. Ahora, su historia deportiva también tiene un capítulo en San Juan, donde se incorporó para aportar al equipo provincial.
El Nacional A de goalball tuvo por primera vez a San Juan como sede fuera de Buenos Aires, con el estadio Aldo Cantoni como escenario. Allí, San Juan A consiguió el subcampeonato y tuvo en el chileno a su máximo artillero, con 20 conquistas.
Pero el goalball tiene una particularidad que lo diferencia de otros deportes. Desde afuera puede parecer una disciplina tranquila, aunque la experiencia dentro de la cancha es completamente distinta. Los jugadores utilizan antiparras que impiden la visión y deben guiarse principalmente por el oído para localizar la pelota.
«Visualmente se ve como un juego bien tranquilo, pero con antiparras, con los ojos tapados, es muy diferente. Es adrenalínico, es donde uno tiene que tener una concentración máxima, porque utiliza el sentido auditivo para poder ubicar el balón», describió.
La lectura del juego también exige precisión. No alcanza con escuchar dónde está la pelota: hay que reconocer su trayectoria, interpretar los movimientos del rival y decidir cuándo defender para evitar errores. La estrategia tiene un peso determinante y cada equipo debe encontrar la manera de construir sus ataques y organizar su defensa.
«Es un juego muy dinámico, entretenido dentro de las antiparras y muy estratégico. Cualquiera puede ganar si plantea un buen esquema de ataque y un buen esquema defensivo», sostuvo.
Sin embargo, para Gómez hay otro aspecto que hace especial a esta disciplina: los vínculos que se construyen alrededor de la competencia. La rivalidad queda dentro de la cancha y afuera aparece un espacio de compañerismo que también forma parte de la experiencia deportiva.
Esa sensación de pertenencia fue una de las cuestiones que más valoró durante su estadía en San Juan. En su llegada encontró el acompañamiento de integrantes del equipo, del cuerpo técnico y de familias que lo recibieron en sus hogares. Mencionó especialmente a la profesora Vare, a su compañero Lautaro Fernández y a Mili, quien le abrió las puertas de su casa.
«Me han recibido súper bien. Me han recibido con su familia, conozco su familia. Si una persona te abre las puertas para su gente, eso habla bien de ellos», expresó.
También reconoció que durante los partidos pueden surgir diferencias y situaciones propias de la competencia, pero destacó que pudieron hablarlas y resolverlas. «Son cosas mínimas que son solamente para construir y no destruir. Creo que el balance en San Juan para mí es todo positivo», agregó.
El agradecimiento también alcanzó a la Secretaría de Deporte de San Juan, al staff técnico y a todas las personas que hicieron posible su participación y su viaje desde Chile. Gómez destacó el acompañamiento recibido y manifestó su deseo de seguir representando a la provincia desde el país vecino.
Incluso se llevó un recuerdo fuera de la cancha: el vino sanjuanino. Aunque reconoció que Chile tiene una importante tradición vitivinícola, contó que disfrutó el regalo que recibió durante su estadía y que lo compartió con su tío Juan.
Hoy, Sebastián Gómez representa dos camisetas que forman parte de su presente deportivo: la de su país y la de San Juan. Aquella frustración que significó dejar atrás el fútbol no desapareció de su historia, pero encontró una nueva manera de convivir con sus sueños.
Ya no persigue aquella oportunidad que imaginaba en Colo-Colo: construyó otra desde el goalball. Con la experiencia del Nacional, los 20 goles y el subcampeonato como parte de su recorrido, el próximo desafío será continuar aportando a San Juan y seguir representando a Chile en las competencias que vengan.
Entrevista realizada para el programa En 4D, que se emite por Canal 4.
El video completo se encuentra al final de la nota.