Una carrera para guardar en familia: Maribel y Ludmila Aguirre, juntas con la Selección Argentina
Hay carreras que se miden en kilómetros, posiciones y medallas. Y hay otras que, para quienes las protagonizan, se miden de una manera diferente. La que vivieron Maribel y Ludmila Aguirre en Rafaela pertenece a esa segunda categoría.
Por primera vez, las hermanas sanjuaninas compartieron una competencia con la camiseta de la Selección Argentina. Y el estreno tuvo un desenlace dorado: Argentina se quedó con el oro en la prueba femenina de ciclismo de ruta de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, con Julieta Benedetti cruzando primera la línea de llegada.
Pero para Maribel, quinta después de cumplir una enorme tarea de equipo, la medalla también tuvo algo propio. “Todo salió como lo planeamos, pude hacerle un lanzamiento espectacular a Juli así que eso a mí me lo tomo como una victoria como propia”, contó después de la carrera.
La sanjuanina fue una de las piezas fundamentales de la estrategia argentina. Durante los 108 kilómetros disputados en Rafaela atacó en tres oportunidades, obligó a las rivales a responder y trabajó para que Benedetti llegara protegida al momento decisivo.
Cuando llegó la definición, volvió a aparecer.
Maribel tomó la responsabilidad de encabezar el sprint y dejó a Benedetti en la posición ideal para rematar el trabajo colectivo. La mendocina ganó el oro en 2h47m47s, mientras que la colombiana Lina Hernández fue segunda y la boliviana Elizabeth Vásquez terminó tercera.
Para Aguirre, sin embargo, el resultado individual quedó en un segundo plano frente a la sensación que le dejó el funcionamiento del equipo. “La verdad que ha sido algo muy bonito, creo que ha sido un día perfecto, un trabajo excepcional de todo el equipo”, resumió.
Y mientras Maribel cumplía con su rol de corredora experimentada, a pocos metros estaba viviendo algo completamente diferente su hermana Ludmila.
Una espera que terminó con una camiseta argentina
La presencia de Ludmila en la ruta no estuvo asegurada desde el comienzo. El equipo ya estaba prácticamente definido y quedaba una plaza por confirmar. La sanjuanina tuvo que esperar hasta los últimos días para saber que tendría la oportunidad de competir.
“Fue un proceso bastante largo, venimos hace un mes que estamos acá en Rafaela y el cuerpo técnico terminó, bueno, el equipo ya estaba confirmado, faltaba una confirmar, que fui yo la última en elegirme”, explicó.
La confirmación llegó el martes, apenas unos días antes de la competencia.
“La verdad que muy contenta”, reconoció Ludmila, que de esa manera consiguió disputar su primera prueba de ruta en unos Juegos Suramericanos de mayores.
La carrera tampoco fue sencilla. En el pelotón estaban corredoras con experiencia internacional y participación en el alto nivel europeo. Ludmila terminó 25ª, dentro del grupo mayoritario, y completó una experiencia que para ella tuvo un valor que excede la clasificación.
“Nunca pensé correr con todas estas chicas que están en el nivel europeo y la verdad que eso me pone muy contenta y estar al nivel o cerca de ellas, la verdad que me pone muy feliz”, contó.
El resultado aparece entonces como una fotografía de un momento mucho más amplio: el debut de una ciclista que empieza a medirse con corredoras de mayor experiencia y que, al mismo tiempo, tiene a su hermana mayor como compañera dentro del mismo equipo.
De hermana mayor a compañera
Para Maribel no eran sus primeros Juegos Suramericanos. Eran los terceros ODESUR de su carrera. Para Ludmila, en cambio, todo era nuevo.
Y esa diferencia generacional también apareció dentro de la convivencia deportiva.
Maribel recordó los nervios que ella misma había sentido ocho años atrás y buscó trasladarle a su hermana parte de esa experiencia.
“Trato de transmitirle esa tranquilidad, la misma que yo sentía por ahí hace ocho años ya”, explicó.
Pero la frase que eligió para hablar del futuro de Ludmila dice mucho más que una simple felicitación entre hermanas: “Tiene mucho por recorrer todavía y qué mejor que sea también junto a mí”.
La escena tuvo así dos lecturas. Por un lado, una ciclista experimentada disfrutando sus terceros Juegos y siendo parte de un equipo argentino que encontró una estrategia ganadora. Por otro, una joven que comenzaba a transitar una nueva etapa internacional y que pudo hacerlo al lado de alguien que conoce desde siempre.
La carrera de Rafaela terminó siendo, de esa manera, mucho más que una competencia compartida.
Fue el primer capítulo de las hermanas Aguirre juntas con la Selección Argentina.
El oro como impulso para lo que viene
La ruta terminó, pero la actividad de la Selección Argentina todavía tenía otro desafío por delante. Maribel ya pensaba en la pista y, especialmente, en la persecución por equipos.
“Ahora recuperar, que la mejor manera es que el domingo tenemos la persecución por equipo donde prometemos, creo, tener un gran trabajo”, anticipó.
La motivación tenía además un componente especial. El oro conseguido en la ruta significaba un impulso para un grupo que ya había demostrado que podía trabajar unido.
“Somos un equipo que estamos muy motivadas y que correr en casa y que este plus que hoy nos dieron ha sido muy lindo”, señaló Maribel.
Detrás de ese recorrido también aparecen las personas que sostienen la carrera deportiva de ambas. Maribel y Ludmila coincidieron en destacar a sus familias como una parte fundamental del camino, además del cuerpo técnico y las instituciones que acompañan su preparación.
Para Ludmila, esa gratitud fue especialmente significativa después de un año de trabajo: “Mi familia es mi pilar fundamental, mi apoyo incondicional de todo el año y gracias a ellos yo estoy acá”.
Para Maribel, el agradecimiento también incluyó a su familia, al equipo argentino, al FACPyR, a la UCRA, a la Municipalidad de Pocito, a la Secretaría de Deportes y a todo el cuerpo técnico que continúa confiando en ella.
El oro de Benedetti quedará registrado en los resultados oficiales. El quinto puesto de Maribel y el 25° de Ludmila también formarán parte de la estadística.
Pero para las hermanas Aguirre, aquella mañana de Rafaela tendrá otro registro.
Fue la primera vez que las dos compartieron una competencia con la camiseta argentina. Una llegó con la experiencia de sus terceros Juegos; la otra, con la emoción de descubrir por primera vez ese escenario. Y entre ambas construyeron una historia que todavía tiene muchos kilómetros por delante.
Ahora el desafío inmediato está en la pista, con la persecución por equipos de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. Allí volverán a compartir selección, compañeras y objetivo, con la experiencia de una y el impulso de la otra.
Entrevista realizada para el programa En 4D, que se emite por Canal 4.
El video completo se encuentra al final de la nota.