Chalo Molina: la plata que primero dolió y después empezó a disfrutarse
Gonzalo “Chalo” Molina estuvo a una curva de conseguir el oro en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. El sanjuanino lideró prácticamente toda la final de BMX Racing en Rafaela, pero en el tramo decisivo el colombiano Mateo Carmona encontró el espacio para superarlo. Fueron apenas 120 milésimas las que separaron a ambos en la llegada.
Carmona marcó 31.804 segundos y Molina, 31.924. El venezolano Jholman Sivira completó el podio con 32.769.
Para Chalo, sin embargo, la sensación inmediata estuvo lejos de ser de satisfacción. Había preparado la competencia con el objetivo de ganar y la cercanía del oro hizo que la plata tuviera, al principio, un sabor difícil de asimilar.
“Lo había soñado tanto, lo había planeado, lo había deseado, lo había visualizado, entrenado, me preparé muy fuerte para esta competencia”, contó Molina al recordar sus primeras sensaciones después de la final.
La frustración fue todavía mayor porque había estado adelante durante buena parte de la carrera y el título se escapó en los últimos metros.
Una final que se definió en una curva
Molina había mostrado una progresión importante durante las mangas clasificatorias. En la primera terminó segundo con 31.987 segundos y repitió esa posición en la segunda, con 32.580.
En la tercera apareció su mejor registro de la jornada: 31.472 segundos, resultado que le permitió llegar a la final con confianza y con la certeza de que estaba en condiciones de pelear por el oro.
En la definición eligió un andarivel exterior y apostó por una largada agresiva. La estrategia funcionó. Tuvo una salida muy rápida, tomó la primera posición y consiguió sostenerla durante casi todo el recorrido.
El propio Molina explicó posteriormente qué sucedió antes de la última curva. En una maniobra conocida en el BMX como “manual”, levantó la rueda delantera y perdió apenas algo de velocidad. Tuvo que corregir, y ese pequeño detalle fue suficiente para que Carmona encontrara el hueco.
En una carrera que duró poco más de medio minuto, ese instante terminó definiendo el color de las medallas.
La tercera medalla suramericana
La plata de Santa Fe tiene además un lugar especial dentro de la trayectoria de Molina. Es su tercera medalla en Juegos Suramericanos, en cuatro participaciones consecutivas.
Su recorrido en el certamen comenzó en Santiago 2014, cuando consiguió el bronce con apenas 18 años. Cuatro años después, en Cochabamba 2018, volvió al podio y obtuvo la medalla de plata.
En Asunción 2022 terminó cuarto y se quedó afuera de las medallas. Ahora, en Santa Fe 2026, regresó al podio con otra plata.
- Santiago 2014: bronce.
- Cochabamba 2018: plata.
- Asunción 2022: cuarto puesto.
- Santa Fe 2026: plata.
La participación en Santa Fe tuvo además otro dato histórico para el deporte sanjuanino: Molina llegó a sus cuartos Juegos Suramericanos consecutivos e igualó el registro que había alcanzado el histórico tenismesista sanjuanino Pablo Tabachnik.
De la bronca a un nuevo objetivo
Con el paso de las horas, la mirada del sanjuanino empezó a cambiar. La bronca por haber quedado tan cerca del oro también le permitió reconocer algo que considera fundamental: todavía mantiene intactas las ganas de competir y ganar.
“De todo lo malo hay que tratar de sacar algo bueno”, sostuvo Molina. Y encontró ese aspecto positivo justamente en la sensación que le dejó la final.
A los 31 años, sigue teniendo el deseo de estar en lo más alto del podio y ya piensa en el próximo gran objetivo: continuar con el ciclo olímpico rumbo a Los Ángeles 2028.
La plata de Santa Fe, entonces, puede quedar en la memoria por las 120 milésimas que faltaron para el oro, pero también por todo lo que representa. Chalo Molina volvió a competir por una medalla internacional, volvió a liderar una final y volvió a subir al podio con la camiseta argentina.
Y, sobre todo, demostró que después de más de una década desde aquel debut suramericano en Santiago, las ganas de seguir compitiendo siguen intactas.