El ciclismo de ruta abrió el medallero sanjuanino en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. En Rafaela, primero fue el turno de Delfina Dibella, que consiguió la medalla de bronce en la contrarreloj. Pocas horas después, Mateo Kalejman se subió a lo más alto del podio y se quedó con el oro. Dos resultados importantes para San Juan, pero también dos historias atravesadas por todo lo que ocurre mucho antes de cruzar la línea de llegada.
Para Dibella, el bronce significó mucho más que un resultado deportivo. La sanjuanina recorrió los 36 kilómetros en 48 minutos y 26 segundos y consiguió la primera medalla de la delegación provincial en Santa Fe. Pero cuando recibió la confirmación de que estaba en el podio, apareció una sensación que fue más allá de la competencia.
“La verdad es que cuando me dieron la noticia, no estaba segura si iba a quedar ahí en el podio. Fue una tranquilidad para mí, porque siempre es muy lindo poder estar en el podio, con más decir los colores de la Argentina, y bueno, muchísimo más vivirla acá en casa”, contó la ciclista.
La medalla llegó después de una carrera en la que pudo ejecutar lo que había preparado junto a su equipo. No fue una actuación improvisada ni producto del azar: la planificación previa encontró su lugar sobre la bicicleta.
“La verdad estaba tranquila, porque fue tal y como lo habíamos planeado”, explicó Dibella. Y aunque reconoció la diferencia con las corredoras que terminaron por delante, también valoró el registro conseguido respecto de sus anteriores contrarrelojes.
Ese resultado se suma al bronce obtenido en el Panamericano Junior un año atrás y marca la continuidad de un proceso deportivo que, para la sanjuanina, también tuvo un costo personal.
El crecimiento no estuvo separado del sacrificio. Durante este año, Dibella tuvo que convivir con una de las partes menos visibles de la preparación de un deportista: estar lejos de las personas que quiere.
“Este año fue para mí bastante duro, porque era mucho más consciente de las cosas que estaba dejando de lado al estar tan lejos de mi familia”, relató.
La distancia tuvo un peso especial porque, como ella misma reconoció, se considera una persona muy cercana a su familia.
“Yo me considero una persona un poco familiera, y la verdad que estuve extrañando bastante. Así que me dolió un poco estar lejos de casa. Pero bueno, uno hace esta experiencia porque es lo que a uno le gusta”, expresó.
Ese es uno de los lados que no aparece en los tiempos oficiales ni en las clasificaciones. Mientras la competencia mide segundos y posiciones, detrás de cada preparación también existen decisiones personales, viajes y ausencias. Para Dibella, el bronce en Rafaela llegó después de atravesar justamente ese proceso.
De un golpe reglamentario a una revancha dorada
Después de la medalla de la sanjuanina llegó el turno de Mateo Kalejman. Y en su caso, el oro tuvo un significado particular: fue una revancha deportiva.
Un año atrás, en los Panamericanos Junior de Asunción, el ciclista había registrado el mejor tiempo en la contrarreloj, pero terminó descalificado porque su bicicleta no cumplía con una medida reglamentaria.
En Rafaela tuvo una nueva oportunidad. Esta vez, completó los 48 kilómetros en 54 minutos y 58 segundos, superó por casi 29 segundos al colombiano Walter Vargas y se quedó con el oro.
La victoria adquirió todavía más valor para Kalejman por el nivel de los rivales que tuvo enfrente. Entre ellos estaba justamente Vargas, una referencia del ciclismo de ruta continental a quien el propio sanjuanino admira.
“Creo que es una revancha y muy lindo terminarla así. Terminar con un primer puesto y más frente a los rivales que había”, sostuvo.
El triunfo no fue solamente contra un resultado anterior. También representó la posibilidad de medirse de igual a igual con uno de los nombres más importantes del continente.
Kalejman destacó especialmente a Vargas, siete veces campeón panamericano y actual campeón panamericano de elite, además de participante habitual en campeonatos mundiales.
“Para mí es un orgullo competir contra él. Siento admiración hacia él. Y poder estar un pelín arriba de su nivel, la verdad que me pone súper feliz, súper orgulloso del trabajo que se hizo y me motiva mucho para el mundial”, afirmó.
La medalla de oro sanjuanina, entonces, no quedó encerrada en el podio de Rafaela. Para el ciclista, puede funcionar como un impulso hacia el próximo gran desafío: el sueño olímpico.
El sueño de Los Ángeles empieza mucho antes
Kalejman tiene claro hacia dónde quiere llevar este proceso. Su objetivo es competir en unos Juegos Olímpicos, aunque sabe que el camino para conseguirlo todavía exige trabajo y resultados.
“Mi sueño es competir en unos Juegos Olímpicos. Vamos a trabajar mucho por eso, para obtener el cupo para ir a los Juegos Olímpicos”, manifestó.
La clasificación no está garantizada. Según explicó, Argentina todavía no cuenta con el cupo en ciclismo y deberá buscarlo a través de las próximas competencias internacionales.
“Me lo tengo que ganar yo en los próximos mundiales de contrarreloj”, remarcó.
Por eso, el oro conseguido en Santa Fe puede leerse como parte de un recorrido mayor. La victoria le permitió cerrar una cuenta pendiente de Asunción, pero también mirar hacia adelante con un objetivo mucho más ambicioso.
Y en medio de esa proyección apareció nuevamente San Juan.
Después de cruzar la meta y subir al primer lugar del podio, Kalejman eligió que la medalla no fuera solamente personal. El triunfo tuvo como destinatarios a quienes forman parte de su camino cotidiano.
“Es el lugar donde entreno. Es el lugar donde me preparo. Va dedicado para todos los sanjuaninos justamente”, expresó.
También agradeció a quienes lo acompañan desde las redes y a quienes estuvieron pendientes de su participación. Y cerró con una frase que resume el vínculo entre el deportista y su provincia:
“Y bueno, va para San Juan. Este va para San Juan”.
En una misma jornada, el ciclismo sanjuanino dejó dos medallas en Santa Fe: el bronce de Delfina Dibella y el oro de Mateo Kalejman. Dos podios que tienen detrás tiempos, entrenamientos y resultados, pero también aquello que no figura en ninguna planilla: la distancia de una familia, la necesidad de volver a intentarlo después de una descalificación, el orgullo de representar al país y el deseo de llevar el nombre de San Juan cada vez más lejos.
Para Dibella, el próximo desafío será seguir consolidando un proceso que ya sumó experiencias internacionales y nuevos podios. Para Kalejman, la mira queda puesta en los próximos mundiales de contrarreloj, donde buscará acercarse al objetivo de conseguir una plaza argentina para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Entrevista realizada para el programa En 4D, que se emite por Canal 4.
El video completo se encuentra al final de la nota.