Necesitó solamente unos días en Rosario para escribir una página inédita de la gimnasia artística argentina. Julieta Lucas terminó los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 con cinco medallas: cuatro de oro y una de plata.
Fue campeona por equipos, del All Around, de barras asimétricas y de suelo, mientras que en viga de equilibrio obtuvo la plata. Una cosecha que la convirtió en la primera gimnasta argentina en conseguir cuatro títulos en una misma edición de los Juegos Suramericanos.Pero cuando La Excusa Deportiva le pidió que eligiera una de esas cinco medallas, Lucas no señaló ninguno de sus tres títulos individuales.
Eligió la que consiguió junto a sus compañeras.“Yo diría que es la medalla de oro por equipo, porque es un objetivo que nos planteamos antes de venir y lo pudimos lograr”, explicó en una entrevista exclusiva realizada en Rosario.Y existen razones para que ese oro ocupe un lugar especial.
Argentina acumuló 208.706 puntos y superó a Brasil, que terminó con 206.188, mientras Panamá completó el podio. El resultado significó además terminar con 32 años de hegemonía brasileña en la competencia femenina por equipos de los Juegos Suramericanos.
Cinco medallas y una que no esperaba
Lucas comenzó su cosecha con aquel oro colectivo y en el mismo torneo se consagró campeona del All Around con 52.435 puntos.
Después llegó el título en barras asimétricas, con 13.400, y cerró su enorme actuación ganando también la final de suelo, con 13.234.
La única medalla que no fue dorada llegó en la viga de equilibrio: terminó segunda con 13.200.

Paradójicamente, fue esa presea la que más la sorprendió.“La que más me sorprendió fue la de viga. Yo sabía que si hacía una buena viga, una buena serie, podía sacar medalla, pero no era como lo más esperable”, reconoció.
Cuando comprobó que había conseguido subir nuevamente al podio, apareció la emoción. “La verdad me puse muy feliz, muy contenta y siempre agradecida a todas las personas que me ayudaron”, contó.
El otro lado de una actuación histórica
Cinco podios pueden hacer parecer sencillo un torneo que estuvo muy lejos de serlo. Por eso, durante la charla con La Excusa Deportiva, Lucas fue consultada por aquello que el público generalmente no observa: los momentos difíciles que aparecen durante el proceso de preparación.Su respuesta salió de los resultados y se metió directamente en la cabeza de una deportista de alto rendimiento.
“Yo creo que los momentos más difíciles son cuando uno por ahí no está motivado, le va mal en algún torneo y pierde esa motivación o amor que tenía en el mejor momento en el deporte”, explicó.Y dejó una frase que resume la forma en la que consiguió atravesarlos: “Siempre hay que seguir para adelante y eso se recupera”.
La reflexión adquiere todavía mayor dimensión por su edad. Lucas tiene solamente 16 años y ya compite en la categoría mayor de la gimnasia artística argentina. Antes de llegar a Santa Fe 2026 había ganado el All Around del Campeonato Nacional Élite disputado en el CeNARD. En Rosario transformó aquel presente prometedor en una actuación histórica a nivel suramericano.
La importancia de la cabeza
Ante la pregunta sobre qué encuentra en la gimnasia para haberle dedicado tantas horas de su vida, Lucas volvió sobre el aspecto mental.“Yo creo que la gimnasia es un deporte muy difícil porque requiere esfuerzo físico y mental”, señaló.Y enseguida estableció cuál de los dos considera determinante.
“Siento que es más importante estar bien mentalmente porque, si uno no está bien mentalmente, es difícil seguir”.

En Rosario también encontró algo que escapó de los aparatos y las puntuaciones: el acompañamiento del público.“A mí me gustó mucho toda la gente que vino a alentarnos y a vernos. Fue súper hermoso. Se sintió ese acompañamiento de toda la gente”, destacó.
De Rosario al Mundial
No habrá demasiado tiempo para detenerse a contemplar las cinco medallas. Lucas ya tiene otro desafío internacional por delante: el Campeonato Mundial de Gimnasia Artística en Róterdam, Países Bajos.
Será el próximo paso de una gimnasta que en Santa Fe 2026 pasó de ser una de las grandes promesas argentinas a convertirse en una de las figuras de los Juegos.Cuatro oros, una plata y un récord para la gimnasia argentina con apenas 16 años. Sin embargo, cuando Julieta Lucas tuvo que explicar qué existe detrás de semejante cosecha, no habló de talento ni de medallas.
Habló de superar aquellos días en los que desaparecen las ganas, recuperar la motivación y continuar. “Siempre hay que seguir para adelante”.