Volver a vestir la camiseta de la Selección Argentina siempre tiene un peso especial. Hacerlo en San Juan, delante de familiares, amigos y una multitud que llenó el Aldo Cantoni, le agregó una cuota de emoción difícil de disimular para Manuel Armoa Morel.
El sanjuanino cerró la serie amistosa ante Japón B con dos victorias por 3-1, pero también con una sensación que fue más allá del resultado. Argentina encontró buenas respuestas dentro de la cancha y Armoa tuvo un papel destacado, mientras el público sanjuanino volvió a acompañar a la Albiceleste.
“Nada más que positivo”, resumió el punta argentino al momento de analizar la serie. Y enseguida puso el foco en uno de los aspectos que más valoró: “El equipo mejoró un montón, estamos muy bien”.
Pero para Armoa hubo otro partido, uno más personal. Jugar en el estadio que tantas veces lo tuvo como espectador significó compartir la experiencia con su gente, aunque también representó un desafío de concentración.
“No es fácil con toda la gente, la familia ahí en la tribuna”, reconoció. La presión no estaba solamente del otro lado de la red: también había emociones alrededor. Sin embargo, sintió que pudo manejar esa situación y terminar la serie conforme con su rendimiento.
“En eso salió bien, así que contento por el resultado y bueno, a seguir nomás”, expresó.
Dos partidos, dos actuaciones importantes
La presencia sanjuanina en la Selección no se limitó a Armoa. Matías Sánchez también formó parte del plantel argentino que disputó los dos encuentros en el Aldo Cantoni.
En el primer amistoso, Armoa fue el máximo anotador argentino con 18 puntos, en un partido que terminó 3-1 con parciales de 25-22, 23-25, 25-17 y 25-23. En el segundo encuentro volvió a aportar 13 puntos, en otra victoria por 3-1.
Más allá de los números, los dos partidos sirvieron para que el cuerpo técnico sacara conclusiones antes de la competencia que realmente importa.
Para Horacio Di Leo, la semana en San Juan fue intensa y dejó aspectos positivos, aunque también algunas dificultades. “Fue una semana muy buena, muy intensa de trabajo”, explicó el entrenador, que además reconoció que algunas lesiones inesperadas obligaron a modificar parte de la planificación.
El técnico entendió que Argentina tuvo momentos de muy buen juego y que las diferencias físicas aparecieron en algunos pasajes. Pero, lejos de dramatizarlo, lo ubicó dentro del proceso de preparación: todavía hay trabajo por hacer antes del gran desafío.
La serie también dejó una respuesta importante desde las tribunas. El Aldo Cantoni reunió aproximadamente 7.000 espectadores entre las dos noches, en una muestra del vínculo que San Juan mantiene con el vóley y con la Selección Argentina.
La camiseta argentina y un objetivo que ya está presente
El descanso será breve. Después de la serie ante Japón B, Argentina continuará con su preparación en Buenos Aires y Zárate antes de viajar a Río de Janeiro para disputar el Sudamericano, previsto entre el 15 y el 20 de septiembre.
Y ahí cambia completamente el escenario.
Los amistosos de San Juan fueron una prueba. El Sudamericano será el momento de buscar el premio mayor: la clasificación a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Di Leo sabe que la ansiedad puede convertirse en un enemigo. Por eso, aunque reconoce que el objetivo ya está instalado en la cabeza del plantel, entiende que debe administrar las emociones.
“Lo que uno tiene que procurar es contener su ansiedad”, explicó. Y destacó la madurez de sus jugadores: “Ellos son un grupo muy inteligente, saben lo que nos vamos a jugar y saben lo que nos vamos a ir a buscar”.
Armoa, en cambio, no esquiva la importancia del desafío. Si algo quedó claro después de escucharlo es que el plantel sabe perfectamente qué hay en juego.
“Tenemos que clasificar a los Juegos Olímpicos como sea, en Río”, afirmó con contundencia. Y completó: “Vamos por todo”.
La frase resume el próximo capítulo de una Selección que se fue de San Juan con buenas sensaciones, pero también con una meta mucho más grande por delante.
Para Armoa, además, la estadía en la provincia tuvo un componente imposible de medir con estadísticas. El cariño recibido, el contacto con la gente y la posibilidad de representar a la Argentina en su tierra quedaron entre los recuerdos más importantes de la serie.
“Hermoso, hermoso, hermoso”, repitió al hablar de la experiencia. Y cuando le preguntaron por el afecto recibido, volvió a insistir: “Mucho cariño”.
Ahora toca cambiar el foco. La emoción de jugar en casa queda atrás y comienza la cuenta regresiva para Río de Janeiro. Argentina tendrá entre el 15 y el 20 de septiembre el desafío de pelear por el título sudamericano y, con él, por el boleto directo a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
San Juan ya hizo su parte: acompañó, alentó y volvió a abrazar a la Selección. Para Manuel Armoa y sus compañeros, ahora queda la parte más importante: transformar esas buenas sensaciones en una clasificación olímpica.
Entrevista realizada para el programa En 4D, que se emite por Canal 4.
El video completo se encuentra al final de la nota.