Alejandro Schiapparelli y el renacer de San Martín: “Todo cae por su propio peso”

Hay momentos en una temporada en los que un equipo empieza a reconocerse. San Martín parece haber llegado a uno de ellos.

El Verdinegro acumula tres victorias consecutivas en la Primera Nacional, después de superar a Gimnasia y Tiro, Nueva Chicago y Atlanta, y transformó un cierre de campeonato que parecía cuesta arriba en una nueva oportunidad para pelear por un lugar en el Reducido.

Pero para Alejandro Schiapparelli, la explicación de este presente no está solamente en los números. Está en algo que se construyó durante semanas: el convencimiento del grupo.

Después del triunfo ante Nueva Chicago, el entrenador dejó una frase que hoy parece resumir todo el proceso: “Nosotros veníamos trabajando bien, veníamos haciendo buenos partidos y que estén tranquilos que a la larga los resultados llegan”.

La frase adquiere todavía más fuerza después de lo ocurrido ante Atlanta. Cuatro días más tarde, San Martín volvió a ganar, esta vez 1-0 en Villa Crespo, ante un rival que estaba en la zona alta de la tabla. Mauro Osores marcó el único gol y el equipo volvió a mostrar una de las características que Schiapparelli considera fundamentales: la solidez.

La intensidad como identidad

El cambio no necesariamente estuvo en una revolución táctica. El propio entrenador explicó que la forma de trabajar siguió siendo prácticamente la misma, aunque hubo correcciones y una profundización sobre determinados aspectos.

“Creo que hemos mejorado aún más todavía con respecto a la agresividad, las intensidades del juego”, explicó Schiapparelli.

Esa agresividad también se percibe desde adentro de la cancha. Hernán Zuliani coincidió con su entrenador y aseguró que la intensidad que busca el cuerpo técnico ya se siente en el campo de juego.

“Sí, sí, sí, se siente, se ve y creo que tratamos de transmitir eso dentro de la cancha”, contó el futbolista.

Para el plantel, además, esa transformación no pasa solamente por una cuestión futbolística. También tiene que ver con el estado anímico.

“Anímicamente estamos muy bien, estamos muy contentos por lo que estamos dando, por lo que está entregando cada uno en el día a día, en los partidos”, señaló Zuliani.

Y esa confianza es justamente uno de los puntos que más valora Schiapparelli.

Cuando el trabajo empieza a aparecer en los resultados

En el fútbol, los buenos partidos que no terminan en victorias suelen quedar rápidamente olvidados. El resultado tiene una fuerza capaz de modificar la percepción de todo lo anterior.

El entrenador sanjuanino lo reconoció al hablar de la definición de las jugadas: “Muchas veces se juega bien pero no se termina convirtiendo y pareciera otra cosa”.

San Martín necesitaba que aquello que mostraba durante los partidos finalmente apareciera también en la tabla. Y ahora consiguió hacerlo.

Primero fue Gimnasia y Tiro. Después llegó Nueva Chicago. Y luego, el golpe más significativo de esta seguidilla: Atlanta 0-1 San Martín, en Villa Crespo.

Tres partidos, tres victorias y una sensación diferente alrededor del equipo.

Más directo, más sólido

Uno de los ajustes que explicó Schiapparelli estuvo relacionado con la intención de ser un equipo más directo y tener más presencia en el área rival.

“No tanto la posesión sino ser un poco más directo y para eso necesitábamos gente más dentro del área”, detalló.

La modificación no solo buscó generar más peligro. También permitió que el equipo ganara estabilidad defensiva.

“Hemos ganado mucha solidez”, destacó el entrenador.

Y los números recientes acompañan esa percepción: en los últimos partidos, San Martín logró reducir las situaciones concedidas y, al mismo tiempo, encontró la manera de lastimar a sus rivales.

La victoria frente a Atlanta fue una muestra clara de eso. El Verdinegro golpeó con Osores y después tuvo que resistir para conservar una ventaja mínima, en un partido que terminó con una celebración que pocos días atrás parecía mucho más difícil de imaginar.

El convencimiento del entrenador y sus jugadores

Quizás el aspecto más importante de esta recuperación esté lejos de cualquier esquema táctico.

Schiapparelli habló de “el orgullo de un entrenador cuando siente que convence a sus jugadores”. Para él, ver que el plantel incorpora su idea y la lleva a la cancha es una señal de que el proceso está funcionando.

Los jugadores, mientras tanto, parecen haber encontrado esa misma confianza.

Zuliani lo resumió de una manera sencilla: “Estamos en nuestro mejor momento, queremos seguir por este camino”.

La frase refleja el estado actual de un equipo que pasó de necesitar resultados para sostener su ilusión a conseguirlos y volver a mirar hacia arriba.

San Martín todavía tiene camino por recorrer. El propio Schiapparelli sabe que la cuenta es sencilla: “Seguir ganando, seguir sumando”.

El Verdinegro tiene además un partido pendiente frente a Tristán Suárez, una situación que puede resultar determinante en la pelea por acercarse definitivamente a los puestos de Reducido.

Por eso, la racha no es todavía un punto de llegada. Es una oportunidad.

Lo que comenzó como una búsqueda por transformar buenas actuaciones en triunfos hoy se convirtió en tres victorias consecutivas y una ilusión renovada. El desafío será sostener esa intensidad, esa agresividad y esa solidez en las fechas que quedan.

Porque, como dijo Schiapparelli cuando los resultados todavía no acompañaban como ahora, “todo cae por su propio peso”. Y por el momento, el trabajo del Verdinegro empieza a caer del lado que más necesitaba: el de las victorias.

Entrevista realizada para el programa En 4D, que se emite por Canal 4.
El video completo se encuentra al final de la nota.

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