Hay deportistas que miden sus temporadas por resultados. Otros encuentran motivación en algo mucho más profundo. Después de 26 años compitiendo, Mauro Berrocal asegura que lo que lo sigue movilizando no es un podio ni una medalla, sino la posibilidad de mantenerse en el grupo de los protagonistas.
Por eso, aunque regresaba de vacaciones, acumulaba varios meses intensos de competencia y apenas había tenido tiempo para adaptarse a una bicicleta nueva, no dudó cuando apareció en el calendario la Clásica Nikizanga.
“No podía dejar de correr”, resumió sobre una prueba que para muchos ciclistas sanjuaninos se ha convertido en una cita obligada.
La tradicional competencia de mountain bike volvió a reunir a cientos de participantes en el entorno de Difunta Correa y presentó un exigente recorrido de 62 kilómetros para las categorías competitivas. Allí, Berrocal volvió a demostrar que la experiencia sigue siendo una herramienta decisiva.
La carrera comenzó a un ritmo elevado desde los primeros kilómetros.
“Vino mucha gente de Mendoza. En la primera parte quedamos cortados cuatro, tres de Mendoza y yo”, recordó.
El nivel era alto y el contexto tampoco era el ideal. Había pasado una semana sin pedalear y apenas llevaba dos días utilizando una bicicleta diferente a la habitual.
Aun así, logró mantenerse entre los protagonistas durante gran parte del recorrido.
“En las partes más trabadas me sentía más cómodo y podía recuperarme un poquito”, explicó.
La experiencia acumulada durante más de dos décadas también le permitió reconocer cuándo era momento de arriesgar y cuándo era necesario administrar esfuerzos.
La decisión llegó en uno de los momentos decisivos de la competencia. A falta de 12 kilómetros, los líderes aumentaron el ritmo y Berrocal entendió que intentar seguirlos podía costarle la carrera completa.
“Si mantenía ese ritmo quedaba tirado ahí y no llegaba. Fue buena la decisión de quedarme”, afirmó.
Ese análisis le permitió sostener un paso competitivo hasta el final y asegurar el cuarto puesto de la clasificación general.
Sin embargo, cuando habla de satisfacción, el sanjuanino no pone el foco en el resultado.
“El número es algo que a todo deportista lo llena, pero el poder estar en competencia, el poder estar en el roce de punta, es lo que más satisfacción me da”, sostuvo.
La frase resume gran parte de su historia deportiva.
Mientras muchos atletas persiguen marcas o resultados, Berrocal sigue encontrando motivación en el desafío de competir. En medirse con otros corredores. En seguir formando parte del grupo que pelea adelante.
Su vínculo con el mountain bike viene desde los inicios.
“Es mi cuna, es lo que siempre hice”, contó sobre una disciplina que lo acompañó durante toda su trayectoria.
Pero también destacó el espacio que encontró en el ciclismo de ruta, donde el componente grupal ocupa un lugar diferente.
“Encontré un equipo de amigos donde puedo compartir todos los fines de semana. Si no tengo ganas de ir a correr, me empujan mis amigos a ir”, relató.
Esa mirada sobre el deporte también aparece cuando habla con los más jóvenes.
Lejos de los discursos grandilocuentes, su consejo pasa por encontrar equilibrio.
“No descuiden el estudio ni el trabajo. Se pueden llevar las dos cosas y disfrutarlas”, señaló.
Tal vez allí también esté una de las claves de su permanencia. Entender el ciclismo como una pasión enorme, pero sin perder de vista el resto de los aspectos de la vida.
La Nikizanga volvió a encontrarlo entre los protagonistas. No fue una carrera sencilla. Llegó con poco descanso, con cambios de material y frente a rivales de gran nivel. Aun así, volvió a pelear adelante.
Y quizás eso sea lo más significativo. Porque después de 26 años de competencia, Mauro Berrocal sigue encontrando felicidad en exactamente el mismo lugar: la línea de largada.
Entrevista realizada para el programa En 4D, que se emite por Canal 4.