La escena urbana sanjuanina volvió a encontrarse en el Skatepark Olímpico de Pocito durante una nueva edición de Jelly Jam, uno de los eventos más fuertes del calendario local para el BMX freestyle, skate y roller. Pero entre los riders, los trucos y el clima de comunidad, hubo una historia que terminó destacándose por encima del resultado: la de Bautista Paredes, un rider que hace poco más de un año estaba recuperándose de una fractura y que ahora volvió a quedarse con uno de los premios más particulares del ambiente.
Porque el domingo no arrancó bien para él. Nada bien.
“Rompí la rueda atrás, me rompieron muchísimos rayos, no pude usar mi rueda”, contó en diálogo con En 4D. El problema apareció justo antes de competir y lo dejó durante horas sin poder saber si iba a participar. “Estuve desde las seis hasta las ocho sin rueda, no aparecía, no aparecía. Y bueno, en el momento de la competencia me prestaron una y pude competir”, recordó.
En un ambiente donde muchas veces el compañerismo pesa tanto como el talento, la ayuda apareció justo a tiempo. Y Bautista terminó aprovechando esa oportunidad para ejecutar el truco que venía preparando desde hacía meses.
“Es un 360, un giro en el aire, pero a la vez girando el cuadro de la bici”, explicó. No se trataba de una maniobra más dentro del repertorio habitual. Según contó, es un truco que casi no se ve en San Juan y que le demandó muchísimo tiempo de entrenamiento.
“Me costó mucho sacarlo. Pero lo entendí, lo pude entender y ahora ya lo hago más rápido”, relató.
Ese intento terminó dándole el reconocimiento al mejor truco de la competencia y, con eso, uno de los trofeos más curiosos del ambiente urbano sanjuanino: el tradicional frasco de mermelada de Jelly Jam.
“Ya es el segundo que tengo”, dijo entre risas. El primero no sobrevivió cerrado demasiado tiempo. Este, aseguró, por ahora sigue intacto.
Detrás de ese presente aparece también una historia de recuperación física y mental que marcó gran parte de su último año. En febrero de 2025, mientras entrenaba buscando cada vez más altura sobre la bicicleta, sufrió una caída que terminó con fractura de tibia en la zona del tobillo.
“Estaba superando los dos metros de altura ya. Se me pasó y no pude agarrar el manubrio. Apoyé mal la pierna derecha y me quebré”, recordó.
Lo más difícil no fue solamente el dolor. También apareció la incertidumbre. Durante semanas sintió que la recuperación no avanzaba y terminó pasando por cirugía para acelerar el proceso.
“Me pusieron un clavo y la recuperación fue muchísimo más rápida”, explicó. Aunque físicamente pudo volver relativamente rápido, la parte mental llevó más tiempo.
“Volví a andar en bici y le agarré un poquito de miedo. Ya no tenía la misma seguridad”, confesó.
Ese proceso recién empezó a cambiar sobre finales del año pasado. Ahí volvió a encontrar confianza, soltura y ganas de exigirse otra vez arriba de la bicicleta.
“Desde el verano le agarré la seguridad de vuelta y empezamos a darle otra vez. Y bastante bien, mucho mejor que antes”, aseguró.
Lejos de pensar únicamente en resultados, Bautista hoy parece enfocado en otra búsqueda: crecer como rider y conectar con la cultura del BMX fuera de San Juan. Por eso uno de sus objetivos inmediatos es empezar a competir en otras provincias.
“Salir de la provincia es lo que más te incita a mejorar, porque ves trucos que nunca habías visto y los querés hacer”, explicó.
En una disciplina que todavía tiene pocos practicantes en la provincia, también valoró el crecimiento que tuvo la escena local después de la explosión olímpica del BMX freestyle y la medalla conseguida por José Torres Gil.
“Ahora le están dando mucha más bola al deporte”, sostuvo.
Ese crecimiento también se refleja en las escuelitas gratuitas, en los chicos que empiezan a acercarse al skatepark y en un ambiente que, según Bautista, mantiene una lógica muy distinta a otros deportes.
“Es un ambiente muy unido. Siempre tratamos de ayudar a los que quieren empezar”, destacó.
Mientras Jelly Jam sigue consolidándose como uno de los grandes puntos de encuentro de la cultura urbana sanjuanina, historias como la de Bautista Paredes ayudan a explicar por qué el BMX freestyle sigue creciendo. No solamente por los trucos o las medallas. También por la resiliencia, el compañerismo y las ganas de volver a intentarlo después de una caída.
Entrevista realizada para el programa En 4D, que se emite por Canal 4.