Había frío. Mucho frío. De esos partidos donde cuesta entrar en ritmo, donde las piernas tardan en responder y donde el contexto parece empujar a un juego cerrado y tenso.
Pero Sportivo Desamparados entendió rápido que no estaba jugando un partido más.
Se jugaba una clasificación. Se jugaba un objetivo que el club venía persiguiendo desde hace tiempo. Y se jugaba también una confirmación: demostrar que este plantel estaba preparado para volver a competir a nivel federal.
Por eso, cuando Omar Benavidez encontró el espacio y sacó el remate que terminó definiendo la finalísima ante Colón, no sólo convirtió un gol. Terminó liberando todo lo que el equipo venía construyendo durante meses.
“Era muy importante ganar este partido porque clasificaba directamente al Regional Amateur”, explicó el delantero.
La victoria 1-0 en el estadio de Trinidad le dio al Víbora el boleto al torneo federal que comenzará en octubre y confirmó el gran presente futbolístico del equipo sanjuanino, que además arrastra una extensa racha positiva.
“Veníamos haciendo las cosas bien. Creo que llevábamos 18 partidos invictos”, recordó Benavidez.
Pero para él, el verdadero sostén de la campaña aparece en otro lado.
“La clave es el grupo que se formó”, afirmó. “Estamos todos mentalizados y alineados para el mismo lado”.
La frase se repite constantemente cuando habla del plantel. Compañerismo, compromiso y convivencia aparecen como pilares de un equipo que logró construir identidad dentro y fuera de la cancha.
“Se trabaja al mil, pero todo es muy agradable”, contó. “No hay nadie que se salga de la línea y eso hace todo mucho más fácil”.
En un fútbol donde muchas veces los procesos duran poco, Desamparados parece haber encontrado una estabilidad colectiva que se refleja directamente en el rendimiento.
Y dentro de ese funcionamiento, Benavidez atraviesa además un momento muy personal.
Porque detrás del gol decisivo también aparece una historia de oportunidades interrumpidas, lesiones y cuentas pendientes consigo mismo.
“Siempre quise subir de categoría e ir por más”, reconoció. “Cuando se me dio una oportunidad apareció una lesión y no se pudo”.
Lejos de quedarse detenido en esa frustración, el delantero decidió volver a Desamparados buscando reencontrarse con sensaciones importantes.
“Es un club donde me siento muy bien”, explicó. “Conozco la institución, conozco la gente y sé que es un club enorme que siempre apunta a pelear cosas importantes”.
Y esa conexión con el entorno también terminó apareciendo el sábado en Trinidad.
En medio de un clima helado y un partido de enorme tensión, Benavidez vivió una situación que todavía recuerda con sorpresa.
“Estaba tan concentrado en el partido que no me había dado cuenta de toda la gente que había en la cancha”, contó.
El detalle quedó grabado cuando salió reemplazado y recién ahí miró la popular de Desamparados completamente llena.
“Dije: ‘¿En qué momento se llenó esto?’”, recordó entre risas. “Como hacía tanto frío, uno piensa que no va a ir nadie”.
Lo más curioso es que el gol lo convirtió del lado donde casi no había público del Víbora.
“Toda la gente estaba del otro lado y recién afuera pude dimensionar todo lo que había generado el partido”, explicó.
Ahora, con la clasificación asegurada, el foco empieza a correrse lentamente hacia el Regional Amateur. Pero dentro del plantel saben que todavía queda camino por recorrer antes de octubre.
Los playoff locales aparecen primero. Después llegará el desafío federal.
Mientras tanto, el mensaje interno sigue siendo el mismo: sostener el grupo.
Porque si algo repite Omar Benavidez cada vez que habla de este Desamparados, es que el gran secreto no está solamente en el gol que abrió la clasificación.
Está en todo lo que el equipo construyó para llegar hasta ahí.
El video completo se encuentra al final de la nota.