Pablo Pelegrina y una victoria inolvidable en El Zonda: “Por un momento pensé que no llegaba”

Hay victorias que se disfrutan y otras que directamente se sobreviven. La de Pablo Pelegrina en el circuito El Zonda tuvo un poco de las dos cosas.

El piloto rawsino se quedó con la Clase 1 del Zonal Cuyano después de una carrera intensa, pero el triunfo terminó transformándose en una mezcla de alivio, tensión y desahogo por un problema mecánico que apareció justo cuando parecía que todo estaba controlado.

“Por un momento pensé que no llegaba”, confesó en diálogo con En 4D.

La carrera venía saliendo exactamente como la habían imaginado. Pelegrina había mostrado ritmo desde el comienzo del fin de semana y el antecedente del año pasado alimentaba la ilusión. En 2025 ya había estado cerca de la victoria con un segundo puesto que dejó sensaciones positivas.

Por eso, aunque el objetivo inicial era completar todas las vueltas y mantenerse competitivo, internamente sabían que podían pelear adelante.

“Siempre uno se pone como primer objetivo llegar y girar todas las vueltas. Pero teníamos buenas expectativas porque el año pasado habíamos andado bien”, explicó.

Sin embargo, el automovilismo suele castigar incluso cuando todo parece encaminado. Y en las últimas vueltas apareció el gran enemigo inesperado: la caja de cambios.

A partir de ahí, el final se convirtió en una batalla mental.

“Las últimas tres o cuatro vueltas fueron eternas para mí. Tuve un problema en la caja de cambios y por un momento pensé que no llegaba”, relató.

Cada curva empezó a sentirse distinta. Cada aceleración obligaba a escuchar el auto. Cada metro parecía más largo de lo normal. Mucho más todavía en un escenario como El Zonda, donde la exigencia y el riesgo nunca permiten relajarse.

Y justamente ahí aparece el valor simbólico que tiene esta victoria para cualquier piloto sanjuanino.

“La mística y el ambiente que genera el Zonda son únicos. La tensión que llevás arriba del auto con el peligro y correr entre paredones hacen que sea muy especial”, describió.

Pelegrina reconoció que las emociones fueron similares a las que sintió cuando ganó por primera vez en el Villicum, otro momento que marcó su carrera deportiva. Pero correr en El Zonda tiene un componente emocional distinto para los pilotos locales.

Por historia, por respeto y también por todo lo que representa el circuito dentro del automovilismo regional.

Cuando finalmente cruzó la bandera a cuadros, lo primero que apareció fue el desahogo.

“La sensación de alivio fue tremenda. No solo por terminar, sino por ganar y de la forma en que ganamos”, contó.

La victoria además cambia el escenario para lo que viene. Porque arrancar el año ganando automáticamente instala otro tipo de expectativas. Y dentro del equipo ya empezó a aparecer una palabra que antes parecía lejana: campeonato.

“Arrancar así nos motiva muchísimo para seguir y estar presentes en todas las carreras. Y por qué no pelear el campeonato”, afirmó.

Aunque el entusiasmo convive con una realidad inevitable dentro del automovilismo argentino: el aspecto económico. Mantenerse competitivo demanda un esfuerzo enorme y muchas veces condiciona la continuidad durante toda la temporada.

Aun así, Pelegrina intenta sostener intacta la ilusión.

“Creo que la vida también se trata de ponerse objetivos y cumplirlos. Hoy pesa mucho lo económico, pero seguimos soñando”, expresó.

A los 26 años, el piloto rawsino ya consiguió una de esas victorias que quedan marcadas para siempre. Porque ganar en El Zonda no es solamente subir a lo más alto del podio. También implica resistir la presión, soportar el miedo a que todo se escape en la última vuelta y cruzar la meta sabiendo que el esfuerzo finalmente valió la pena.

Entrevista realizada para el programa En 4D, que se emite por Canal 4.

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