El desenlace era prácticamente inevitable. La derrota no solo golpeó en lo deportivo, sino que dejó al descubierto un clima interno desgastado. Uno de los indicios más claros fue el silencio del DT tras el partido: Martos no se presentó a la conferencia de prensa, evitando el contacto con los medios.
A ese escenario se sumó un fuerte gesto institucional. El presidente Jorge Miadosqui se retiró del estadio antes del final del encuentro y no pasó por el vestuario, evidenciando el malestar dirigencial con el presente del equipo.
En contrapartida, los jugadores fueron quienes enfrentaron a la prensa. Mauro Osores y Nicolás Pelaitay realizaron autocrítica, aunque aseguraron no tener certezas sobre el futuro del entrenador en ese momento.
Las horas posteriores profundizaron la sensación de ciclo cumplido. Martos no pasó por el vestuario ni mantuvo contacto con el plantel, en un contexto que reflejaba un grupo golpeado y sin respuestas, tanto en lo futbolístico como en lo anímico.
Nuevo interinato: asume Alejandro Schiapparelli
Tras la salida de Martos, el club actuó rápidamente y designó como entrenador interino a Alejandro Schiapparelli, un hombre de la casa.
El “Gringo”, de 45 años, cuenta con recorrido dentro de la institución: fue futbolista, integró distintos cuerpos técnicos y trabajó en divisiones inferiores. Además, tuvo pasos junto a Raúl Antuña y Leandro Romagnoli, y formó parte del equipo de trabajo del propio Martos.
Schiapparelli asumirá en un contexto complejo, con el equipo ubicado en los últimos puestos de su zona en la Primera Nacional y con la necesidad urgente de revertir la imagen.
Su debut será este domingo frente a Midland, en un partido clave para empezar a encaminar la recuperación mientras la dirigencia define al nuevo entrenador definitivo.
San Martín inicia así una etapa de transición, con la obligación de reaccionar rápido para salir de un presente que encendió alarmas en todo Concepción.