Cascote Juárez: se fue de las pistas terrenales una leyenda del automovilismo local

Este sábado se transformó en un día gris para el automovilismo sanjuanino con una noticia que conmueve al mundo del deporte local, el fallecimiento de Carlos «Cascote» Juárez. El hombre que brilló en las décadas del ’60 y el ’70, quien además era un reconocido empresario transportista de la provincia, dejó de existir durante la madrugada, a los 70 años.

Las crónicas del archivo de este Diario, cuentan que «Cascote» comenzó a correr en esas competencias tipo cuadreras que organizaba en los ’60 la ASV con autos estándar. Fue a fines de la década cuando debutó con el Ford Taunus de la familia.

Su pasión por el automovilismo aumentó rápidamente y lo llevó a correr en el mítico El Zonda y al poco tiempo su padre le regaló una coupé Fiat 1500 e inició su incursión en el Zonal Cuyano.

Con este auto salió campeón dos veces y la competencia regional le empezaba a quedar chica, así que inició los preparativos para competir a nivel nacional. Lo hizo en la categoría Anexo Jota, el 27 de diciembre de 1969, en las 25 Horas de Buenos Aires. Al año siguiente ganó su primera carrera a nivel nacional.

Mientras, le apareció la oportunidad de correr en otra categoría, el Grupo 2, con un Fiat 1600 del equipo oficial. El auto y su inmensa capacidad lo llevaron a festejar el campeonato en 1972, mechado con triunfos en Chile.

Cuando desapareció el Grupo 2 nació el Turismo Nacional y Cascote se sumó nuevamente al equipo oficial Fiat. En los años siguientes terminó todos los campeonatos en el cuarto y quinto lugar, siempre siendo protagonista.

En 1975, la automotriz australiana se retiró de las pistas y Juárez junto a Sebastián Fernandino compraron sus dos autos para formar su equipo. En una recordada campaña, Fernandino salió campeón y «Cascote» subcampeón. 

En Turismo Nacional, siguió hasta 1982, cuando se pasó al Campeonato Argentino de Pilotos, luego de que Juan María Traverso le vendiera su coupé Datsun. Cascote armó una equipo propio y corrió hasta 1986, cuando decidió retirarse y dedicarse de lleno a la empresa familiar de transporte y a su familia.

Pero sus carreras dejaron huella y con el paso de los años fue protagonista de gran cantidad de homenajes y recordatorios. Uno de ellos, ocurrido en 2005, le permitió incluso volver a subir a un auto como parte del evento Las Glorias del TC. 

FUENTE: Diario de Cuyo


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